De acuerdo con una publicación del periódico La Razón (15/11/2008), el Ministro de Aguas informa que comisiones técnicas de los gobiernos de Bolivia y de Chile se reunieron en Santa Cruz para realizar estudios técnicos independientes y que serán reconocidos por ambas partes. Esta información causa extrañeza y preocupa por la falta de una política exterior definida para separar el tema Silala y el problema marítimo, a fin de evitar la estrategia chilena de dilación con promesas que no son cumplidas, aprovechando de las debilidades de nuestra Cancillería.
Bolivia cuenta con numerosos estudios y ya no habría necesidad de comisiones para definir la posición de uno y otro país, que pueda solucionar la negativa de Chile para que Bolivia recupere un puerto útil en Antofagasta y se haga efectivo el pago por el uso ilegal de aguas bolivianas.
Nuestra Cancillería dispone del estudio de la geología, hidrología, hidrogeología y medio ambiente del Silala, encomendado al Servicio Nacional de Geología y Minería (Sergeomin). Conjuntamente con técnicos chilenos se recorrió el terreno de ambos lados de la frontera (2000-2001).
De la revisión y análisis técnico de dicho estudio se llega a la conclusión de que no existe un río internacional reclamado por Chile (Mito del Silala, A. Bazoberry, 2003). Revisando las estadísticas sobre el Balance Hidrológico superficial de la Zona Norte de Chile; Región II del Norte Grande de Chile; Registros de la Dirección General de Agua; Dirección Meteorológica de Chile; Servicio Agrícola y Ganadero y, de la Empresa Nacional de Electricidad, tampoco existe el supuesto río Silala.
Para recordar a nuestras autoridades el origen del supuesto río Silala, es necesario revisar la historia y conocer que el Gobierno de Chile, en 1884, autorizó a la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta extender la línea hasta la frontera con Bolivia. Para resolver el problema de agua para el llenado de los calderos de las locomotoras a vapor, frente a la inexistencia de agua en el nuevo territorio chileno, se contrató al ingeniero Josiah Harding, quien, sin autorización ni conocimiento de Bolivia, procedió a la recolección de agua de bofedales estáticos existentes en el cantón Quetena, provincia Sur Lípez del departamento de Potosí, abriendo zanjas con una inclinación que permita al agua cruzar la frontera e ingresar hasta Antofagasta. Concluidas las obras de recolección de aguas bolivianas en 1886, el pueblo de Antofagasta creía que se trataba de un río que nacía en territorio boliviano y lo denominaron río Siloli. Posteriormente, Chile lo reclamó como río internacional, basándose en el perfil longitudinal del canal colector de aguas bolivianas dibujado por el ingeniero Josiah Harding en el mapa de límites de 1904, lógicamente, por instrucciones del Gobierno de Chile (Fron the Pacific to La Paz, Harold Blakemore, 1990; Historia del Ferrocarril en Chile, María Piedad Allende, 1993; Historia del Ferrocarril en Chile, Ian Thomson-Dietrich Angerstein, 1997; El Mito del Silala, A. Bazoberry Q., 2003).
Las autoridades bolivianas, al introducir el asunto Silala en la agenda bilateral, cometen un grave error, porque el Silala es un tema netamente comercial y no de derecho internacional al haberse demostrado técnica y jurídicamente que las aguas recolectadas por Chile en 1886 son de soberanía boliviana.
*Antonio Bazoberry Q. es ingeniero civil.
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