El fotógrafo boliviano Patricio Crooker expone en el Centro Cultural Mapocho dentro de la tercera versión de la bienal Fotoamérica.
Texto: Miguel Vargas Saldías • Fotos: Patricio Crooker
Cosa de cada domingo es la lucha libre de cholitas para los alteños. Para el resto del mundo, es la sensación del momento. Varias publicaciones y canales internacionales han puesto los ojos en este espectáculo de la ciudad más alta del mundo. Sin embargo, el fotógrafo boliviano Patricio Crooker ha logrado entablar una relación de más de dos años con los artistas de este deporte - show, lo que permitió una serie fotográfica que se mete tras las bambalinas del cuadrilátero.
Los luchadores es la exposición individual de Crooker que se exhibe del 20 de noviembre al 15 de diciembre en el prestigioso Centro Cultural Estación Mapocho de Santiago de Chile, como parte de la tercera versión de la bienal Fotoamérica, evento creado por el célebre fotógrafo Roberto Edwards, principal impulsor del concepto de Cuerpos Pintados.
“El año 2006 fuimos a la bienal con la muestra colectiva Bolivia: más allá del tiempo al Museo Nacional de Bellas Artes en Santiago, lo que nos ayudó a abrir una puerta para mostrar la fotografía que se hace en el país”, explica Crooker. Este año se preparaba la tercera versión de Fotoamérica, con la diferencia de que Bolivia ya no era el país invitado. Empezó el contacto con ayuda de la gestora cultural Sandra Boulanger y los organizadores del evento. “La fotógrafa chilena Paz Errázuriz me enlazó con alguna gente y vino la invitación de la directora del Centro Cultural de la Estación Mapocho para exponer en su sala de fotografía”.
Así se presentó la oportunidad de mostrar un trabajo que el fotoperiodista ha desarrollado desde hace algo menos de tres años. “Estuve yendo durante varios domingos a El Alto, entablando una relación de amistad con los organizadores y algunos luchadores. De las miles de fotografías que he logrado en el Multifuncional y en una pelea que se ha montado en el área rural, he editado 55, de las cuales he seleccionado 33”.
Cuadrilátero andino
Multifuncional de El Alto. Miles de fanáticos hacen fila para ingresar a uno de los espectáculos de entretenimiento más populares de los últimos tiempos: Los Titanes del Ring, la lucha libre al estilo boliviano. Mr. Atlas, El Cobarde o el Escorpión Rojo se enfrentarán a las cholitas luchadoras, la máxima atracción del momento.
“Sin transmisiones de televisión en vivo, pero con una gran concurrencia de turistas, el espectáculo de cuatro horas se inicia con la presentación del relator de los encuentros, y ejecutivo de los Titanes del Ring, John Perales, quien hace su ingreso al ring al mejor estilo de las peleas de box de Las Vegas”, explica Crooker. Como Titanes del Ring hay también otras organizaciones de luchadores que viajan por el país.
“En un rincón del Multifuncional, casi sin luz, se preparan los y las luchadoras que escenificarán la lucha entre el bien y el mal. Las reglas, así como la técnica, son escasas”. La compensación llega con el público, bastante exigente a momentos, que participa activamente. Gritos, silbidos y una serie de objetos que son lanzados desde las graderías según dicta la pasión de los asistentes otorgan el clima propicio en el ring.
“La violencia del espectáculo sobre el ring va acompañada de una fuerte dosis de adrenalina en el público. Los luchadores saben muy bien cómo ganarse el aplauso y respeto de los mismos, haciéndolos participar de las decisiones de ‘castigar’ al adversario”, continúa Crooker.
La incursión en este rudo deporte de las mujeres luchadoras, al igual que la de algunas personas pequeñas, como La Novia de Chucky, “han democratizado la práctica de este deporte, pero también se podría decir en cierta manera ha dejado una delgada línea entre el entretenimiento competitivo y lo grotesco”.
Detrás del ring
Patricio Crooker nació en La Paz el año 1975. Un eterno enamorado de la imagen, se graduó con el título de periodista en la Texas Christian University en 1997. Su trabajo como fotoperiodista lo ha llevado a ganar varios premios y menciones, así como a realizar viajes alrededor del mundo.
“La exposición Los luchadores, como la mayoría de mis trabajos, es fotodocumental. Sin embargo, hay mucho de estético, cuido mucho esa parte. Por eso destaco detalles de la entrada del camerino y también las situaciones que están detrás de las escenas”.
Si bien la lucha es el hilo conductor de la muestra, Crooker también está muy interesado en lo que el público no ve, como por ejemplo, el proceso de maquillaje de las cholitas antes de la lucha.
La exposición se caracteriza, además, por ser multimedia. Las 33 piezas van acompañadas por un audio que permitirá que el público chileno pueda sentir de mejor manera el clima que se vive en el Multifuncional. “El audio ha sido preparado por Álvaro Peque Gutiérrez. Primero hemos grabado algunas peleas en vivo y luego hemos invitado a John Perales, quien presenta las peleas. En el estudio le hemos pedido que nos ayude con algunas frases típicas de bienvenida a la lucha libre más alta del mundo y de otros detalles, como los nombres de los luchadores”, describe Crooker.
Las 33 fotografías, de 60 por 70 centímetros, fueron impresas en Chile, en el laboratorio de Roberto Edwards. Crooker las trajo a Bolivia para el montaje y retornó a Santiago para la exposición.
La expectativa ante la muestra ha sido grande. La prensa chilena ha destacado el trabajo de Crooker al igual que el de Sandra Boulanger, la otra boliviana en Fotoamérica. “Es un honor de estar en el Centro Cultural Estación Mapocho, es una gran oportunidad”, agradece Crooker.