Seguramente al observar el título de este artículo y sin leer su contenido usted ha respondido “por supuesto que sí”; y, es más, paralelamente a su respuesta casi automática quizás ha pensado en los políticos, policías, funcionarios públicos y todas aquellas instituciones, entidades y organizaciones estigmatizadas por la corrupción.
Pero, ¿ha reflexionado si usted cometió o comete frecuentemente actos de corrupción? O, mejor dicho: ¿se ha puesto a pensar cuántas veces al día comete ilegalidades vinculadas a este fenómeno?
Nuevamente, y tal vez haciendo una autorreflexión apresurada, pensará y concluirá que “pocas veces”.
Hagamos un ejercicio sencillo. Averigüe si dentro de su conducta habitual ha caído en un comportamiento deliberado por acción, omisión o instigación, en contra de las normas, las leyes y el marco ético aceptado, en donde se benefició y tal vez favoreció a terceras personas, provocando un daño al bien común. En efecto, la sumatoria de estos elementos entendidos como dañinos al Estado le ayudará a saber si diariamente está siendo poco, medianamente o muy corrupto.
Entonces, ¿está seguro de no haber cometido varias veces hechos de corrupción? Para que le quede más claro aún y compruebe si está o no en lo cierto, le planteo una serie de preguntas para que contraste su respuesta.
¿Ha comprado música o películas piratas?, ¿ha adquirido entradas de revendedor?, ¿se ha “colado” en una fila para hacer un trámite en una oficina pública?, ¿ha sobornado a un funcionario público para agilizar un trámite?, ¿ha sobornado a un funcionario público en general?, ¿bota los papeles al piso en vez de esperar a encontrar un depósito de basura? Si ha respondido afirmativamente a alguna o a varias de estas preguntas, y en su reflexión se establece que lo hace constantemente, pues definitivamente usted es un corrupto.
Preocúpese, así se comienza. Los seres humanos somos imperfectos y estaremos permanentemente en la tentación de cometer o estar involucrados en hechos de corrupción de todo tipo. Pero, tiene tiempo de reaccionar.
Según el grado de gravedad de su autodiagnóstico, existen distintas terapias dentro de las cuales, al igual que cualquier vicio, el primer paso es el autorreconocimiento de la enfermedad. Así y sólo así podrá curar el mal y después ayudar a curar a los demás, eso sí, sin estar lejos de recaer en cualquier momento.
El desafío es fortalecer nuestros valores y los de nuestro núcleo cercano, aceptando el problema y enfrentándolo.
La caridad comienza por casa. Es mejor realizar una autocrítica consciente y objetiva antes de pasar a la segunda fase, referida a la crítica al otro. Piense que será un aporte para la sociedad si con sus acciones diarias se demuestra a sí mismo, y después a la sociedad, que realiza esfuerzos importantes para no ser corrupto.
Farándula
La Farándula, en tiempos medievales, consistía en una compañía teatral trashumante compuesta por siete hombres y tres mujeres que interpretaban un género dramático que se hizo muy famoso con el nombre de farsa. Así nacieron los farsantes, aquellos cómicos especializados en la charla artificiosa —la faramalla— que durante siglos divirtieron a media humanidad