El Gobierno no se ha apartado ni un solo milímetro de la línea que se trazó desde el primer día respecto a su relación con los EEUU. S.E. no ha hecho otra cosa que provocar a los norteamericanos en cuanta oportunidad ha tenido, y cuando éstos movieron la cola para espantarlo —como los toros con las moscas— provocaron una sucesión de lamentos, como el chico cuando le pega un grandulón.
El tema de las negociaciones de las preferencias arancelarias (ATPDEA) con EEUU data del comienzo del gobierno masista. Sin embargo, Bolivia se negó a negociar, como lo hacían Perú, Colombia y Ecuador, por presuntos aspectos de medio ambiente, medicinas, y propiedad intelectual. Estaba a la vista de que si el ATPDEA era una preferencia de los estadounidenses para las naciones que combatieran el narcotráfico, por lo menos eso había que hacer: combatirlo. Pero resulta, que, además de las observaciones que seguramente se podían negociar, Bolivia se rió en la erradicación de cultivos y en la lucha contra las drogas.
Eso ya no era posible. Desde estas páginas hemos escrito más de 20 notas rogando porque el Gobierno designe un negociador —no un observador— que se reúna, como el resto de la CAN, a discutir el ATPDEA. La Cancillería —o quien fuera— hizo caso omiso a la presencia titular de Bolivia en las negociaciones y se dejó estar. Nadie ignora, que, desde hace meses o años, se viene insistiendo en el peligro de quedarse sin el ATPDEA, sin el TLC con EEUU, ni el TLC con la UE, y, por último, hasta poner en riesgo nuestro intercambio con la CAN.
Los resultados están a la vista. Bolivia prefirió el Alba paupérrimo a su relación con los grandes mercados mundiales. Es el tamaño de nuestro cerebro de mosquito. EEUU no tuvo el propósito de perjudicar a Bolivia. Hasta el último momento estuvieron abiertas las puertas del ATPDEA, al extremo que ya pensábamos que aunque fuera ese pequeño espacio, lo conservaríamos. Pero se decidió por continuar con la producción de coca y cocaína. Además de la aproximación a todos los países incómodos para EEUU: Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán y otros. El motivo era molestarlos. He ahí nuestra dignidad. La estrategia de la nueva Cancillería era hacer una pulseta con la Unión. El brazo de Schwatzenagger contra el de Solón.
Miente el Gobierno cuando afirma que ahora hay menos coca que antes y menor producción de cocaína que en la “época neoliberal”. Como si fuéramos bobos —y los gringos también— nos vienen con proyecciones infantiles que marean a quien ve la televisión. Dicen —como ejemplo nada más— que han erradicado 5.000 hectáreas de cocales, pero no dicen que se sembraron 10.000 en el mismo tiempo. ¿Es eso erradicar? Afirman que incautaron 200 toneladas de cocaína, pero callan las 500 que se consumieron en Bolivia y las que se exportaron. Erradicación era lo que se hizo en los años 1997-2001, cuando en el Chapare no quedaban más de 600 hectáreas. Y no se incautaban 200 toneladas de cocaína porque no había 5. Son proyecciones tramposas las que enseña el Gobierno, y eso lo sabía la DEA y lo informaba a la embajada, y ésta al Departamento de Estado. En Bolivia cortaron por lo sano: expulsaron al embajador, a Usaid, a la DEA, y de manera bobalicona afirman que también expulsarán a la CIA. ¿Tendrá oficinas en La Paz, Santa Cruz o en el Chapare?
Esta diplomacia chabacana, insulsa, improvisada, con aires mussolinianos, nos ha aislado del mundo. En la ONU y la OEA nos miran compasivamente. El Alba es hoy el único foro rodeado de “cuates” de S.E. Desde allí S.E. ha lamentado la “venganza” norteamericana al quitarnos el ATPDEA. En su rencor ha afirmado que se debe sustituir al BM y al FMI de la comunidad americana. Y parece que ha perdonado al BID porque nos ha ofrecido un montón de dinero. El Vice habla acongojado del “abuso” de los norteamericanos. Y la tele no para de dar palo a los gringos. Algo hay que reconocer: no se trata de una venganza de EEUU, porque podría ser feroz. Es una simple sanción al mal comportamiento de Bolivia. ¿Obama tal vez sea distinto? Lo dudo.
*Manfredo Kempff S. es escritor y diplomático.
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