Poco a poco, como ocurre en el mundial del fútbol, se ha llegado a una final, aunque ésta es inédita. Están ahora, en una esquina, la crisis económica provocada por decisiones equivocadas tomadas por el gobierno en tres años y, en la otra, el excelente, el imbatible, el incomparable y nunca visto equipo de propaganda del Gobierno.
La crisis económica está muy bien armada. La ventaja que tiene es que su fuerza aumenta con los días, con cada nueva decisión que toma el Gobierno, con las incontenibles declaraciones del presidente Evo Morales y de sus colaboradores.
Por otro lado, el aparato de propaganda ha salido triunfante hasta ahora de problemas muy difíciles. Los conocedores dicen que los dos Pablos, operando en coordinación con Wálter, son los genios que manejan el equipo.
La crisis está muy fuerte. Está golpeando a los sectores petrolero, minero, agrícola y manufacturero, con mucha fuerza. Y ahora espera refuerzos, cuando comiencen a llegar las repercusiones de la crisis financiera internacional. Hasta ahora, la crisis es sólo boliviana; una crisis autoinflingida. Es resultado de tres años de coherentes y muy bien meditadas políticas equivocadas.
En el equipo de propaganda no hay temor, pero alguno de sus miembros ha hecho unas recomendaciones con cierto tono de preocupación. Uno de los Pablos publicó en un medio del que el equipo es propietario un artículo en que dice que el Gobierno debería comenzar a preocuparse por la crisis económica. No es que esté pidiendo refuerzos; lo que quiere es que el Gobierno deje de aumentar la potencialidad de la crisis.
La crisis sólo aumenta de tamaño, como una bola de nieve, que crece con cada vuelta que da. No menosprecia al equipo de propaganda; se limita a crecer todos los días y a aumentar su fuerza.
El equipo de propaganda está formado por los tres mencionados y muchos otros, que hacen de comparsa. Es todo un aparato, que incluye medios de comunicación estatales, otros que han sido infiltrados, aparte de los que fueron penetrados previo consentimiento, los que fueron comprados o los que están en la mira. El aparato sabe que cuenta con el poder persuasivo del terror ejercido ya contra algunos medios. Y tiene aliados, algunos disimulados, en organizaciones colegiadas y sindicales del periodismo. Sin contar con las ONG que formaron parte del equipo que produjo el ascenso al poder del imperio de la coca, o las de oportunistas que se sumaron a último momento.
Este es, de veras, un duelo de titanes. La crisis está muy fuerte. El aparato de propaganda cuenta con aliados, pero también con un público poco exigente.
La crisis no se inmuta. Sigue avanzando y golpea, precisamente, a ese público poco exigente con el que cuenta el aparato de propaganda.
De allí surgen las preguntas que serán decisivas para la definición del duelo de titanes. ¿Cuánta dosis de crisis puede resistir el blindaje político del que goza el presidente Morales? ¿Es inmune a las crisis la economía de subsistencia en que han vivido siempre los sectores sociales que ahora son la base política del Gobierno?
Es probable que el 25 de enero produzca el primer resultado de este duelo.
*Humberto Vacaflor G. es periodista.
Un “ALBA” legañosa
Los dos principales caudillos del Socialismo del Siglo XXI, Hugo Chávez (el inventor) y Evo Morales (el imitador y el que le añadió el indigenismo a esa “doctrina”), anunciaron la semana pasada
Bombay, de nuevo
El terror masivo (más de 100 muertos y de 300 heridos) ha llegado de nuevo a Bombay, la capital económica de India, después de golpear en los últimos meses otras ciudades del país
Keynesianismo popular
Alguna vez alguien me dijo que las ideas de John Maynard Keynes vivirían en cuanto el mundo precise de ellas. Dicho y hecho, la mayoría de los países desarrollados y otros llamados emergentes han vuelto a aplicar medidas de política económica keynesianas.
Sobre Achacachi y más allá
Para interpretar la reciente violencia en Achacachi, ya tan aireada, veo dos factores clave: las duras experiencias acumuladas desde mucho antes allí como en otras partes; y la falta de confianza en los mecanismos habituales de justicia.
El archivista y empleos imaginarios
No es ésta mi primera experiencia con los trabajos imaginarios del Congo. La Biblioteca de Boma no es una excepción.