Néstor taboada Terán, Premio Nacional de Cultura 2008, dice que está comprometido con la historia y no con la política.
¿Cómo recibe la noticia de su nombramiento como Premio Nacional de Cultura 2008? Con gran sorpresa, porque siempre he sido el hombre postergado; pero ahora me siento lleno de alegría. Creo, en cierta manera, que se está reconociendo la labor que he venido realizando hasta estos días.
De toda su trayectoria literaria, ¿cuál es la obra que destaca? ¿Con cuál se identifica? Bueno, siempre he estimado mi novela El signo escalonado. Sin embargo, la opinión pública se ha volcado en favor de Manchay Puito, el amor que quiso ocultar Dios, una obra de la que se hizo una ópera en La Paz.
Me identifico con todas mis obras, porque son parte de toda una vida que tiene mucha alegría pero también mucho dolor, dos cosas tan esenciales en la vida.
¿Qué significado tiene en su carrera el obtener el Premio Nacional de Cultura? Creo que ya no puede influir en nada porque no soy un hombre joven que estoy comenzando, (este reconocimiento) me llena de alegría y la estima de que los hombres no siempre son malos.
¿Que opinión le merece el segundo lugar, el escritor Enrique Rocha Monroy? Creo que Enrique Rocha Monroy es un escritor que se está esmerando por producir algunas obras.
Desde su punto de vista, ¿es mejor literatura la de antes o la de ahora? ¿Qué destaca de la literatura actual? Creo que las nuevas generaciones de Bolivia han encontrado la gran responsabilidad de lo que es ser literato. Nuestras obras pesan en América Latina por su gran contenido, por su responsabilidad y por la gran concepción de patria que tienen. Particularmente, me quedo con la literatura nueva que está surgiendo.
¿Tiene planeado en qué va a invertir el dinero del premio? En pagar mis cuentas, no mis trampas (ríe). También invertiré en mis obras escogidas que una editorial me propuso publicar.
Este año usted escribe sobre la política... En realidad he escrito sobre la cuestión política histórica de los últimos tiempos y tengo prometido escribir sobre Evo Morales y sobre estos años de su gobierno.
¿Cree usted que ese acercamiento con el gobierno de Evo Morales tuvo que ver con su nombramiento al premio? Creo que no, porque el año pasado fui postulado pero salió un pintor como Premio Nacional. No perdí las esperanzas, se insistió y esta vez salí. No creo que haya influido la cuestión política.
Actualmente, ¿dónde se inscribe, más cerca de la literatura o del compromiso político? Fundamentalmente, mi compromiso es con la historia. Ahora que algunas dedicaciones se haya tenido en el ensayo político, puede ser, pero ligeramente, porque lo esencial para mí es la historia.
¿Qué planes tiene a futuro? Publicar un libro que sea un gran trabajo sobre las revoluciones de 1809. Estoy trabajando desde hace 50 años en ello. Quisiera que el próximo año, el del Bicentenario (de la Revolución), pueda ofrecer un trabajo bien logrado.