Es posible que muchos no crean en este título, pero, si leen la presente nota, puede que coincidan con él. El departamento de Santa Cruz cayó en desgracia por ser la región más desarrollada y, por tanto, económicamente, la más fuerte del país. Su posición se agravó, desde la óptica centralista, porque en tres referendos consolidó su autonomía.
Esto último, parece que no se le puede perdonar; en la fallida Asamblea Constituyente no se quiso incluir en el proyecto de nueva Constitución sus competencias, es decir, darle el marco legal para que ejerza su autonomía. En el texto reformado en el Congreso Nacional se le mezquinaron las mismas, pero además se incluyó una “autonomía indígena”, con la que se planea reducirle su espacio territorial y desbaratar su autonomía.
Santa Cruz siempre fue autónoma. En la colonia era su estatus, aunque jurisdiccionalmente dependía de las audiencias de Charcas y de la de Buenos Aires. Cuando Bolivia nacía a la independencia, fue leal. Consultó a Buenos Aires sobre el camino que debía seguir. Le respondieron que elija en libertad su destino. Optó por constituirse definitivamente en territorio boliviano.
Ahora, Santa Cruz vive con el “enemigo” en casa; los que fueron a disfrutar de su hospitalidad y del prodigio de su suelo, votan y marchan en su contra. No faltaron collas que dijeron que eran la mayoría. Un minucioso estudio del ingeniero Jorge Durán Tarabillo estableció que la población departamental en el 2007 era de 2.570.087 habitantes, de los que el 79,47% eran cruceños y el resto collas o de origen colla.
La consigna oficial es seguir ocupando el territorio cruceño con collas, para asegurarse los votos. Un viceministro y el INRA, a título de “sanear” la propiedad de las tierras, lo que harán es adjudicarlas a sus adictos. En el referéndum de enero se busca achicar sus grandes extensiones, para parcelarlas. La reforma agraria de 1953 no afectó el suelo cruceño, para dedicarlo a la agricultura de escala, es decir que su producción en grande pueda ser industrializada.
Así lo hicieron los cruceños, con lo que en los 90 se volvieron productores de soya, maíz, sorgo, arroz, girasol y otros, pasando luego a la industrialización, mediante la producción de aceites comestibles y algunos subproductos más. Con el 20% de estos productos cubrían el mercado nacional y el resto lo exportaban. Empero, como Santa Cruz está “castigada”, se le prohibieron las exportaciones, luego se le asignaron cupos, pero no se cumplen. En tanto, en sus silos se malogran los productos.
Aparte, se le redujo la provisión de diesel, por lo que no puede levantar toda la cosecha de invierno ni proceder a la siembra de verano. Un informe de YPFB, difundido por el programa televisivo de Carlos Valverde, establece numéricamente que las importaciones de diesel para el occidente del país son regulares y las del sur/oriente irregulares, pese a que el consumo mayor está en Santa Cruz. Así, lo que se procura es destruir la economía cruceña.
*Alberto Zuazo N. es periodista.
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