Brasil cierra rutas del narcotráfico en frontera con Bolivia La Policía Federal brasileña inició la Operación Fractura. Descubrió 10 caminos clandestinos por donde pasa la droga y los vehículos robados. Esos ingresos serán destruidos con explosivos hasta el 10 de diciembre.
VEHÍCULOS • Este carro fue abandonado en una vía, en Puerto Quijarro, el 2006.
La Policía Federal (PF) brasileña clausura, desde el martes, los pasos de tierra clandestinos que son utilizados por el narcotráfico para pasar droga y vehículos robados, entre Bolivia y Brasil, informó ayer el diario de Cuiabá.
El martes, 20 policías federales de Brasilia destruyeron el primer ingreso clandestino ubicado en una hacienda, a 150 kilómetros del municipio de Cáceres, en Mato Grosso (Brasil). La acción fue realizada en el marco de la Operación Fractura.
Según el diario O Globo online, los agentes instalaron explosivos en el camino y en menos de cuatro minutos se formó un cráter de casi dos metros que impedirá el paso de la droga desde Bolivia y el ingreso de vehículos robados desde Brasil.
Los caminos clandestinos conocidos como “cabriteiras”, por lo general, tienen acceso a la carretera federal BR-70 (Brasil). Son abiertos por los traficantes. Atraviesan haciendas y propiedades sin consentimiento de los dueños que “no tienen condiciones de inhibir (la acción criminosa)”, explicó al diario de Cuiabá, el director general de la Policía Federal, Luis Fernando Correa.
En la ruta destruida el martes, según la PF, el propietario de la hacienda conocía el camino ilegal que estaba dentro de su predio, pero no lo usaba y no podía responsabilizarse del mismo, indica el diario brasileño.
Cerca de otras 10 entradas clandestinas y una pista de aterrizaje en la frontera fueron demarcadas por la Coordinadora de Operaciones Especiales de la Frontera (COEF).
Hasta el 10 de diciembre, los policías deben permanecer en la región para demarcar los lugares exactos e instalar los explosivos que abrirán cráteres en medio de la carretera para evitar el paso de vehículos. La frontera entre Bolivia y Brasil tiene una extensión aproximada de 700 kilómetros.
La Policía Federal también señaló al diario de Cuiabá que la mitad de la droga aprehendida en Brasil proviene de Bolivia.
Este año se secuestraron 18 toneladas de droga, principalmente de pasta base de cocaína.
El director de Combate al Crimen Organizado de la PF, Roberto Troncon Filho, dijo que la droga boliviana enviada a territorio brasileño es de baja calidad, inferior a la que se envía a los mercados de países europeos.
Se conoce que los narcotraficantes utilizan vehículos robados en Brasil como moneda para comprar la droga boliviana.