Dos grandes reuniones de jefes de Estado en las que los brasileños son anfitriones ocurren en momentos marcados por crecientes dificultades para una concertación política regional. Las reuniones entre presidentes latinoamericanos y del Caribe, una semana antes de un nuevo encuentro con los representantes de la Unión Europea, deberían celebrar los avances del entendimiento político, de la apertura de mercados o de la creación de mecanismos para fomentar el desarrollo.
Pero los vaticinios para los encuentros del martes y miércoles de la próxima semana, entre latinoamericanos, en un paraíso llamado Costa de Sauípe, en Bahía, no son buenos, pese al acogedor sol de verano en esa región del noreste brasileño. Brasil enfrenta cada vez más problemas con algunos de sus vecinos. Muchos analistas creen que las actitudes hostiles hacia el liderazgo brasileño estarían siendo inspiradas por el presidente venezolano Hugo Chávez, al parecer empeñado en formar esa especie de frente contra su mayor y más poderoso vecino.
Como los mecanismos de integración tienen como regla básica la adopción de decisiones por consenso, es poco probable que se llegue a un grado mínimo de acuerdos. La región se divide cada vez más entre los que todavía creen en la economía de mercado y los que prefieren estatizarlo todo, o entre los que se relacionan con Estados Unidos y los que rechazan ese vínculo.
Al mismo tiempo, la decisión del presidente de Ecuador, Rafael Correa, de no pagar un préstamo a un banco estatal brasileño, o la posición del paraguayo Fernando Lugo, de no pagar la deuda contraída por su país para la construcción de Itaipu, contribuyen a aumentar la desconfianza que ya se desató con la crisis financiera internacional.
Tomando en cuenta estos augurios sobre las reuniones del presidente Lula con jefes de Estado de América Latina y el Caribe, del Mercosur, del Grupo de Río y de la Unión de Naciones Sudamericanas, en Bahía, y posteriormente, en Río de Janeiro, con los de la Unión Europea, es probable que los brasileños dediquen más atención a la presencia de Raúl Castro, en su primera visita al exterior, y a Nicolas Sarkozy que viene a firmar importantes acuerdos de defensa con su par brasileño.
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