La Academia Boliviana de la Lengua y la Universidad de Aquino Bolivia (Udabol) firmaron ayer un convenio de cooperación interinstitucional. De esta manera, la entidad dedicada a investigar el castellano que se habla en Bolivia encuentra cobijo, luego de que el Banco Central de Bolivia ordenara su desalojo de las instalaciones que ocupa en la calle Ingavi desde 1997. Ese año, por instrucción del Senado, el BCB dotó de espacios físicos a las Academias de la Lengua, de la Historia y de Ciencias Económicas. En octubre reciente, el ente emisor decidió lo contrario.
El convenio fue suscrito por el director de la Academia de la Lengua, Raúl Rivadeneira, y el rector de la Udabol, Antonio Saavedra. Esta entidad cede en comodato, en su edificio de la calle Capitán Ravelo, un salón donde la Academia instalará su Biblioteca Juan Quirós —que la comunidad universitaria podrá utilizar— y una oficina con una extensión telefónica y conexión a internet.
Entrevista
El BCB necesita espacio Gabriel Loza Tellería, presidente del BCB.
¿Cuál es el motivo para pedir a las Academias que desalojen las instalaciones de la calle Ingavi? El inmueble es de propiedad del Banco Central de Bolivia (BCB). El Departamento de Biblioteca del BCB presentó al directorio de la institución un informe técnico en el que propuso la centralización bibliohemerográfica para la unificación de los servicios de las secciones General y Especializada de la Biblioteca del BCB (una ubicada en el edificio central y la otra en el inmueble de la calle Ingavi).
El objetivo de la propuesta es ampliar la cobertura de acceso y atención al público en general, mejorando y modernizando la calidad de los servicios que se prestan. Adicionalmente, en el edificio principal del BCB (Ayacucho y Mercado) deben realizarse trabajos de estabilización de su estructura.
Estos trabajos se facilitarán con la centralización de los servicios de las secciones General y Especializada de la Biblioteca. (Así que) la instrucción surge del directorio del BCB como máxima autoridad de la institución.
La Fundación Cultural tendrá que irse también. ¿Habrá que leer el desalojo como una señal de que el futuro de la propia Fundación es incierto? La Fundación efectuará su traslado a otro inmueble mucho más cómodo y propicio para el desarrollo de sus actividades. De acuerdo con la Ley 1670, el BCB anualmente asigna un importante presupuesto de gastos y de inversión a la Fundación Cultural del BCB.
La Academia de la Lengua ha encontrado cobijo en una universidad privada, pero la Academia de la Historia no tiene dónde ir. ¿Van a ayudarla a encontrar una solución? Las academias han solicitado un plazo de seis meses para la entrega de los espacios. El directorio del BCB accedió, de manera que durante este período puedan gestionar y trasladarse a otros ambientes (...). Durante casi 13 años, el BCB ha colaborado a las academias cediendo el uso de sus ambientes. Al presente, por razones de índole estrictamente institucional y de mejora en los servicios que presta a la ciudadanía en general, requiere de los espacios físicos referidos.