El minuto que marcará el fin del 2008 tendrá un segundo más, 61, para corregir una pequeña anomalía entre los relojes atómicos (los de mayor precisión por basarse en la frecuencia de una vibración atómica) y el tiempo astronómico, que se basa en la rotación de la Tierra.
Los segundos intercalares se utilizan para mantener alineado el Tiempo Universal Coordinado (UTC) con las escalares astronómicas variables GMT.
Los científicos consideran, sin embargo, que esto crea confusión y puede perturbar el funcionamiento de programas. Por ello, la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la ONU volvió a insistir en la necesidad de eliminar esos segundos adicionales y propone añadir una hora cada seiscientos años. El País de Madrid