Kiknteatro cuenta los años que han pasado Alguien le alertó a Diego Aramburo de la inminencia de los aniversarios el 2009: 10 años de “Feroz”, 20 años de hacer teatro. Reposición, cosecha de premios, proyectos nuevos... todo apunta hacia adelante.
Para quienes sintieron lo que hizo Diego Aramburo con Happy Days de Beckett —una conmoción estética, en todo lo que implica esta dimensión del arte— no es sorpresa que obra, director y actriz —Patricia García, cómo no— se llevasen los galardones del Festival nacional de teatro Bertolt Brecht. Ya el año pasado, el Kiknteatro (ahora hay que escribir así el nombre del grupo) ganó el Brecht con Romeo y Julieta, sumando reconocimientos a los ocho que tiene en festival Peter Travesí, también nacional (hoy en extraño suspenso).
Mucha historia, intenso trabajo, constante renovación. Esto caracteriza al teatro que plantea Aramburo que, de tener su sede en Cochabamba, ahora se encuentra presente también en La Paz —que es donde ha producido Happy Days—, mientras encamina un proyecto en Santa Cruz y se apresta a hacer números.
El 2008 ha sido bueno para su trabajo, reconoce Aramburo, pero lo más fuerte lo ha preparado este año para que se concrete el 2009.
El grupo La Comarca, de Santa Cruz, aldea cultural y de teatro que no sólo trabaja en obras sino que investiga y documenta la actividad en el país, hizo notar a Aramburo, a principios de este año, que el siguiente marcará una década desde el estreno de Feroz, una de las obras fundamentales de Kiknteatro. El director, dramaturgo y actor hizo entonces memoria y reparó en que también iba a cumplir 20 años desde que se inició en las lides escénicas. Así que no sólo repuso Feroz, proceso que le sirvió para mirar qué ha cambiado en Aramburo en esta década, sino que reforzó la intención, de todas maneras presente, de crear mucho: obras, un libro, volver a actuar bajo otra dirección y viajar.
Feroz, que en 1999 mostró cuánto había crecido el dramaturgo y director, volvió a retar a Aramburo este año. En principio, pensó en reunir al elenco original y todos mostraron su predisposición; pero, por razones de fechas —cada quien tiene una actividad teatral, la mayoría ya independientemente de Kikn—, el elenco cambió. Lía Michel en lugar de Glenda Rodríguez, Daniela Gabela por Claudia Eid y Alejandro Marañón por Daniel Larrazábal. Sólo Paola Salinas quedó y fue quien tuvo que exigirse para “dejar la ropa vieja de lado”, según grafica Aramburo que, una vez en la sala de ensayos, dice haberse percatado de que Feroz no podía ser lo que había sido. Ya no.
“La nueva versión me encanta”, sostiene. La obra resultante “ha perdido algo del ritual de antes, ha pasado por ajustes de construcción dramática dejando de lado lo que me pareció que era un poco inocente y ahora es un Feroz más seco”. En cambio, “se ha apuntalado la estética y la plástica, con un efecto más cinematográfico”. Así se presentó en Santa Cruz y se verá, el año próximo, por el país.
Lo que ha hecho Aramburo es probar eso de que una obra de teatro está viva. El aludido dice que siempre es crítico con sus obras, las evalúa apenas se cierra el ciclo para preguntarse qué hacer a continuación. En tal sentido, no hubo sorpresa frente a la necesidad de proceder, pero sí en la capacidad de decidir muy rápidamente dónde cortar, qué encaminar.
El diálogo con los actores tampoco fue difícil. A todos los conoce de antes. De hecho, Lía Michel es una de sus figuras descollantes, como lo dejó ver en Pinocho y lo confirmó en Romeo y Julieta que le valió el premio de mejor actriz el 2007.
El premio Brecht consiste en una gira por el eje troncal del país. Están pendientes dos obras, por tanto: Romeo y Julieta y Happy Days. Sobre la primera, Aramburo cree que no podrá concretarla, pues sabe que debe hacer algunos ajustes y no tendrá tiempo para lograrlo. La segunda sí viajará, como ya lo hizo este año, cuando llegó hasta Formosa (Argentina).
Una faceta de Aramburo que se podrá apreciar el 2009 es la de actor. Eduardo Calla, dramaturgo y director, le cuenta en las filas de Escena 163 para la puesta de Escala humana (Spregelburd, Tantanian y Daulte). “Va a estar muy bien, será una forma de continuar el diálogo con Eduardo que es constante respecto al trabajo mutuo”. Para abril debe estar lista esta obra.
Ese mismo mes se estrenará Transparente, que Aramburo premontó en Canadá y que el autor pensaba que nunca pondría en Bolivia. “La actuación era la limitante”; pero ahora “está Patricia García”.
Aramburo dirige, asimismo, una obra en Santa Cruz. El texto es del uruguayo Gabriel Calderón, “un irreverente que está poniendo patas arriba el teatro de ese país”. Mi pequeño mundo porno, “muy poética y hermosa”, seguramente levantará polvo.
Está, finalmente, el libro que reunirá obras, teoría e historia del grupo y que se escribe en colaboración con Daniela Elías. “Será el primer libro de teoría del teatro que se está haciendo en Bolivia”; un teatro que, desde la experiencia de Aramburo, “se ha expandido, se ha hecho más presente en el país y, en ese sentido, está más saludable por la posibilidad de nutrirse de más gente”.
En el haber del Kikn hay una docena de obras, la mitad propias y el resto de autores como Sarah Kane, Hubert Colas, Lorca, todas como parte de un trabajo en profundidad de lo contemporáneo, “camino que me llevó a Shakespeare” y luego a Beckett. Sobre ese “llevar”, el teatrista explica: “Creo que hay que dejar el espacio para madurar antes de tomar a los autores. No es cuestión de buscar textos y montarlos; antes hay que estudiar al autor, conocerlo en profundidad para dialogar desde una visión y posición fuertes, para que la palabra propia se encuentre con la del otro”.
Sobre el otro, a nivel nacional, Aramburo rescata lo que está pasando con la gente de teatro que siente que ha llegado el momento ineludible de apuntalar un movimiento teatral en el país. Algo que, en momentos como los que vive Bolivia, de crisis, de fracturas, “de desestructuración y articulación, de cambio, es como la oportunidad para mirarnos y leernos como algo nuevo, de hacernos preguntas, de replantearnos el propio trabajo”. Y a ello apunta, dice, “lo de los aniversarios del 2009”.