El director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), coronel René Sanabria, descartó ayer que haya indicios de que el cártel mexicano de Sinaloa opere en Bolivia, después de que la ex reina Hispanoamericana, Laura Zúñiga, declaró en su país que se dirigía a Bolivia “de compras”, luego de que se la encontró con un supuesto líder de esa organización criminal, y hallaron armas y una gran cantidad de dinero en el vehículo en el que iban.
“En México, principalmente de este cártel, no tuvimos ningún aprehendido. En contra mexicanos, sí, que han venido a comprar. Pero, no establecimos que sean de esa organización criminal”, dijo el jefe policial.
Un juez federal mexicano ordenó el viernes prisión preventiva para la modelo, por su presunta implicación en hechos de delincuencia organizada.
Según reportó el periódico español El País, fue detenida el lunes en el estado de Jalisco junto a siete hombres que la acompañaban en dos camionetas pertrechadas de dos fusiles AR-15, tres pistolas, 633 cartuchos de diversos calibres y 55.300 dólares.
Entre ellos estaba el novio de Zúñiga, Ángel Orlando García Urquiza, identificado como uno de los mandos del cártel de Juárez y hermano de Ricardo García Urquiza, alias el Doctor, arrestado el 2005 por considerarse principal enlace entre el grupo del narcotráfico mexicano y los cárteles colombianos.
Cuando la Policía le preguntó a la reina a dónde se dirigía con tremendo equipaje y semejante compañía, ella contestó: “A Bolivia y Colombia, de compras”.
Todos permanecerán en prisión preventiva por 40 días, tiempo durante el cual también serán investigados por operaciones con recursos de procedencia ilícita y violación a la ley de armas.
En La Paz, el Director de la FELCN advirtió que “de todas maneras, reforzaremos el control en nuestras fronteras, en coordinación con nuestros similares de países vecinos. Pero, hasta el momento nadie alertó de la presencia de este cártel mexicano”.
Según la web perfil.com, esta organización “es una de las más grandes del mundo, con presencia en 36 países y un fuerte poder en Sudamérica. Se dedica a la distribución de marihuana, cocaína y heroína del sudeste asiático, aunque también produce sus propias anfetaminas, opio y marihuana. Opera en la costa del Pacífico en México, y en células en partes de EEUU. Su método preferido es cavar túneles que crucen por debajo de la frontera México-EEUU, y distribuir el tráfico a través de ellos”.