Estado sin religión dará libertad de culto PROYECTO • Albó dice que se incluirá a todas las creencias. Jimena Costa advierte que el Estado carecería de religión.
La Razón expone diariamente en esta página los contenidos de los principales artículos del proyecto de nueva Constitución Política del Estado, así como la opinión de especialistas que dicen por qué votar por el Sí o por el No.
El artículo cuarto del proyecto de Constitución Política del Estado (CPE) que irá a referéndum el 25 garantiza la libertad de culto para todas las personas y la defensa de los valores plurinacionales, según el oficialismo. Sus detractores critican que esa norma dejará al Estado sin religión.
Para el antropólogo y sacerdote jesuita Xavier Albó, este artículo “respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias”, es decir que “se respeta en lo que uno cree”. Sin embargo, admite que podría modificar la relación entre la Iglesía Católica y el Estado boliviano. “Podrían cambiar cosas como los Te Deum, las procesiones que se hacía... tal vez cambien con el tiempo”.
La analista política Jimena Costa coincide en que cambia la relación del Estado con la Iglesia Católica.
Ella opina que “era suficiente con el primer párrafo de este artículo, que dice que el Estado respeta y garantiza la libertad de religión y creencias espirituales de acuerdo con sus cosmovisiones; pero, al poner además que el Estado es independiente de la religión, ahí es donde se plantea una prohibición a cualquier adscripción religiosa de quienes administran el Estado” boliviano.
Esto último está especificado en la parte final del artículo 4. Costa hace notar que, de aprobarse el proyecto de CPE, el Estado dejará de profesar, oficialmente, el catolicismo.
Los dos expertos están de acuerdo en que es positivo garantizar la libertad de culto: La analista política, eso sí, no aprueba ir del extremo “de ser católicos a dejar de tener una religión”. El antropólogo, por su lado, señala que lo importante es respetar las distintas maneras de acercarse a Dios, “sin imposiciones”.
La última palabra la tendrá la ciudadanía, que dentro de 18 días deberá pronunciarse para aprobar o rechazar este artículo, así como los demás que están contenidos en el proyecto de nueva CPE.
“Era suficiente con el primer párrafo de este artículo, que dice que el Estado respeta y garantiza la libertad de religión y creencias espirituales”.
ARTÍCULO 4
Artículo 4 • El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”.
Voto Sí
“Respeta todas las creencias”
“Este artículo respeta y garantiza la libertad de religiones y creencias espirituales de acuerdo a sus cosmovisiones. Sin embargo, en la actual CPE, no es que reconocemos como oficial a la religión católica, sino que le dábamos un apoyo; pero ahora, con este artículo cuarto, se amplía el horizonte para los demás. No se queda sólo con la Iglesia Católica y no hay por qué preocuparse, es algo que ocurre en muchos Estados: el Estado no se casa con una sola religión. Ahora el Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias. Se habla de creencias porque, según me explicaron, la religión a veces es querer imponer, pero aquí lo que dice esta CPE es que se respeta también en lo que uno cree. Respeta y garantiza de acuerdo con sus cosmovisiones, tanto de Iglesia como de toda la vivencia religiosa de los diversos pueblos, lo cual está muy bien, porque hay muchas maneras de acercarse a Dios”. XAVIER ALBÓ, antropólogo y sacerdote
Voto No
“Deja al Estado sin religión”
“Hay una clara intencionalidad. El artículo cuarto plantea que el Estado es independiente de la religión, y esto plantea una prohibición a cualquier adscripción religiosa de quienes administran el Estado; es decir que tendrían que independizarse de toda religión. El artículo debería decir que el Estado respeta la libertad de religión, es suficiente con eso, porque, así como está, cambia la relación entre la Iglesia y el Estado y hace que el Estado ya no profese la religión católica, apostólica y romana, como decían las constituciones anteriores, donde se planteaba una situación distinta a las otras religiones que se profesaban en el país. La religión de Estado no debería ser un problema, porque todos los Estados modernos han llevado ese proceso desde el siglo XIV; el problema es que estamos pasando de un extremo a otro: de decir el Estado tiene tal religión a decir que el Estado es independiente de la religión”. JIMENA COSTA, analista política