13 años de lucha en la promoción de este género musical han llevado a Alexander Lieber Lara a convertirse en la imagen de M-Audio, una importante firma de equipos de sonido y consolas.
Texto: Carla Hannover Vásquez • Fotos: Sol Mateo
T enía 12 años cuando mis amigos me dijeron: ‘¡Hagamos una fiesta y tú pones la música!’. En esa época, las canciones se ponían de casete en casete, cero mezclas”. 20 años pasaron de la primera fiesta animada por Alexander Roland Lieber Lara. “Estaba predestinado a ser un DJ”, reconoce ahora el MeroMero, nombre artístico con el que ahora difunde su música y que le ha valido el ser la imagen de la marca estadounidense de equipos y consolas para DJ, M-Audio.
A sus 32 años, MeroMero está feliz. Su constancia en la difusión de la movida electrónica lo ha puesto en la lista de músicos como Juanes, Los Fabulosos Cadillacs, Gustavo Ceratti o Black Eyed Peace, que son la imagen de esta marca a nivel internacional.
Sin embargo, llegar hasta ahí es resultado de 13 años apretando el acelerador para que el movimiento electrónico crezca. “Siempre me gustó hacer escuchar a otros la música que a mí me gusta”. Y con una vibrante sonrisa, el pelo rubio de no más de un par de centímetros de largo y un brillo en su mirada azul, inicia el recuento.
Nació en Alemania, pero vive en Bolivia desde su adolescencia. “Mi primera banda se llamaba En huelga. Poco después hice otra que se llamaba Escama do fish, una parodia al nombre de una cocaína muy popular”. Entonces tenía una fuerte influencia del hip hop. Pero, luego de escuchar a Fatboy Slim, MeroMero quedó cautivado por los scratchs (sonidos que se generan al mover un disco de atrás hacia adelante), los samplers y otros elementos. Y con un grupo de amigos —hoy también DJ— empezó la aventura.
Entre un coche y la música
MeroMero ya había hecho mezclas informales. Para saber más, en 1999, se fue a Suiza, donde conoció “la escena electrónica en su mayor escala”. El 2000 volvió a Bolivia, con la idea de iniciar una revolución. Cientos de jóvenes con piercings, tatuajes y mechones de cabello en azul, verde y rosa bailaron con el beat del La Paz Parade 2000. Por primera vez, la calle Montenegro en San Miguel se cerró para una fiesta de MeroMero.
Tras el éxito, volvió a Suiza y luego a Estados Unidos. “El 2003 regresé a Bolivia para establecerme. Llegué con cuatro mil dólares en música y equipos, lo que me hubiera costado tal vez un carro”. Como estar detrás de un volante no era su prioridad, se puso al mando de una consola.
La ambición: ser el MeroMero
En 1998, antes de entrar la escena electrónica, Álex tenía una cargada influencia del rap y el hip hop. “Mis amigos y yo buscábamos nombres para ponernos. Una tarde, al ver la película Sangre por sangre, un chicano que estaba en la cárcel le decía a su amigo: ‘llévame con el MeroMero’, que era como decir ‘llévame con el jefe’”. Así supo cuál era su ambición: “no ser el jefe, precisamente (ríe), pero sí ser el primero en todo”. Más adelante, selló su identidad como el DJ MeroMero.
Años después, la consigna se hizo realidad. “Fui el primero en hacer un programa de música electrónica en la radio y en la televisión. Además, soy el primer DJ boliviano que tocó afuera”.
2005. Viernes por la noche en la discoteca Cha Cha de Bogotá, Colombia. MeroMero aborda la mezcladora, el tocadiscos y la computadora. En respuesta, cientos de jóvenes se levantan de sus asientos para bailar al ritmo de las luces y las mezclas. “Cuando toqué en Colombia me fue muy bien. A la gente le gustó lo que hice y dejé en alto el nombre de Bolivia”, se enorgullece.
No fue la primera experiencia en el exterior. Ya el 2002 participó en el Ecosistem, un festival celebrado en Manaos, Brasil. Allí, más de 40 mil asistentes bailaron por un objetivo: Proteger la selva. MeroMero, uno de los 55 DJ internacionales invitados al evento. “A Brasil fui con DJ Trans y Daniel Rico. Fue una experiencia intensa; desde que llegué estaba muy nervioso. A la gente le gustó lo que hicimos, tanto así que nos llevaron para tocar también en el after party”, recuerda.
En Bolivia, el nombre de guerra de Álex figura en carteles de ferias internacionales, boliches, festivales fiestas privadas y hasta bodas.
No conforme, abrió su propio café art junto a Ra Beat. Mojo Lounge es un lugar que acoge a gente que vibra con esta música. “En el Mojo queremos dar más espacio a la música lounge”.
Seguidor de una vida saludable, casado con Babi Hertli y cautivado por su niña de tres años, Maya Ananda, MeroMero persigue un sueño: tocar en Miami y el Caribe. “Con M-Audio, siento que puse el dedo gordo del pie en la piscina del mercado internacional”.
Por eso, MeroMero prepara un paquete que consiste en la producción de un CD de mezclas y su página web, la carta de presentación en la Winter Music Conference, “la conferencia de música electrónica más grande del mundo”. Miami recibe cada año a “la gente top de la industria. Sé que sólo necesito 45 minutos en Space, la discoteca más importante de Miami para hacer lo mío. Y de ahí, que los demás juzguen”.