La ciudad de La Paz debe ser autónoma, de manera de respetar la voluntad de su población en los derechos que tiene de optar por sus propios designios. En el referéndum autonómico del 2 de julio del 2006 sus distritos más representativos votaron por el Sí, en una proporción mayor al 50 por ciento. Empero, el voto consigna del oficialismo por el No, proveniente de las áreas rurales del departamento, sepultaron su decisión.
A la paceñidad tampoco le puede interesar formar parte de mancomunidades con poblaciones que se hallen ubicadas en sus vecindades, sean urbanas o rurales. Ni tiene que someterse a las manipulaciones del oficialismo para imponer “autonomías” a su capricho, con las que más bien pretende fortalecer el centralismo desde el Palacio de Gobierno, en sus afanes absolutistas.
Siento mucho no haber leído propuestas anteriores a la mía del ingeniero Jorge Lema Patiño, que datan desde el 2003, en tanto que yo incursioné en el tema desde el 2006, porque únicamente hubiera querido secundarlo. Pero, ahora sí lo hago, en lo que concierne a su propuesta para que la ciudad de La Paz sea Distrito Federal, aunque el país no es federal (todavía), por lo que, entretanto, podría hablarse del Distrito Autónomo de La Paz. Asumo que ésta sería la posición más adecuada, para evitar confusiones y clarificar plenamente su estatus jurídico y geográfico.
La iniciativa tendría, además, el apoyo del alcalde Juan del Granado, de acuerdo con publicaciones del semanario Hoja del Sur. Esta autoridad se habría comprometido a luchar por la causa del Distrito Federal de La Paz.
La Gobernación del Distrito tendría que ser desempeñada por el Alcalde en ejercicio. En el futuro, tendrá que elegirse al Gobernador y a los integrantes de un reducido consejo deliberante, mediante las urnas.
En cambio, las provincias del departamento deberían seguir siendo administradas por el Prefecto, con sede en la ciudad de El Alto. Así, se produciría una mayor descentralización, para que las provincias tengan la suficiente libertad de acción en impulsar su desarrollo —a su manera— sin tener que depender sólo de la autoridad departamental.
La ciudad de La Paz, al lograr su autonomía y su condición de Distrito Autonómico de Bolivia, deberá disponer de la cuota parte que le corresponda de los impuestos ordinarios de sus habitantes, con lo que estará en condiciones de crecer y progresar de forma más acelerada, sin ataduras del centralismo actual.
Insisto, además, en que la dependencia de lo urbano a lo rural —que es lo que sucede actualmente con la ciudad de La Paz— es inadmisible seguirla tolerando, no por razones subalternas, sino por el respeto al pleno ejercicio de los derechos ciudadanos de sus habitantes.
A su vez, las áreas rurales tienen también sus derechos y motivos múltiples para aspirar a lo que mejor les parezca en la administración de sus intereses, por ser tan respetables como las de los núcleos urbanos.
*Alberto Zuazo N. es periodista.
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