En el MAS no lo saben todavía, pero perderán las próximas elecciones generales de diciembre. En el MAS no lo saben todavía, pero perderán las próximas elecciones generales de diciembre. Las perderán por varias razones de las cuales vamos a anotar algunas.
En primer lugar, porque a esta altura ha quedado claro que ellos no representan la inauguración de una nueva etapa en la historia nacional, sino el último eslabón de un sistema que se cae a pedazos y que se inauguró en 1952. No son los primeros del nuevo paradigma sino los últimos del viejo y agonizante Estado del nacionalismo revolucionario.
En segundo lugar, porque desaprovecharon la oportunidad de cristalizar el proceso institucional de reconstrucción del contrato social inaugurado por Carlos Mesa, tergiversando la Asamblea Constituyente al extremo de instrumentalizarla como un proyecto político partidario y no como el proyecto nacional incluyente que debió ser.
En tercer lugar, porque la ineficiencia en la gestión de la cosa pública está comenzando a cobrar factura, luego de tres años de bonanza desaprovechada. La carestía cotidiana, el desabastecimiento de carburantes, el desempleo creciente, la inflación galopante y la devaluación artificial y costosamente contenida, constituyen un cóctel explosivo que está a punto de estallar.
En cuarto lugar, porque la desinstitucionalización ha llegado a un extremo tal, que la próxima parálisis del Poder Judicial convertirá la anomia social en la que estamos, en una peligrosa diáspora en la que el gobierno de las leyes será reemplazado por la dictadura de los más fuertes. La indefensión del ciudadano de a pie, respecto de los grupos corporativos, generará una situación insostenible.
En quinto lugar, porque la confederación de minorías eficaces que es el MAS, ante la cercanía de las elecciones particulares (senadores, diputados uninominales, prefectos, alcaldes y concejales), dará paso a una irreversible y cruenta lucha de facciones interna de la cual ellos mismos serán los principales damnificados.
En sexto lugar, porque los “ideólogos” del MAS o ya no están en el esquema partidario y de gobierno o definitivamente han perdido la brújula y repiten la consigna del “proceso de cambio” sin contenido y sin nuevos aportes que intenten explicar lo mucho que se parece este proceso a la UDP y a los llamados “gobiernos neoliberales”.
En séptimo lugar, porque la oposición política ha dejado su letargo y sus complejos y ha empezado a organizarse en diversas opciones, con una energía y una respuesta popular, que ha sorprendido a sus propios promotores. Sin duda se ha perdido el miedo y se comienza a disputar con vigor la iniciativa al partido de gobierno.
En el MAS no lo saben todavía, pero perderán las próximas elecciones generales de diciembre. Lo único que podría evitar aquello es que, cuando se den cuenta, intenten desesperadamente alguna triquiñuela para evitar los comicios. En ese caso la caída será más estrepitosa, aunque seguramente más costosa y dolorosa para el sufrido pueblo boliviano.
*Ricardo Paz Ballivián es sociólogo y constitucionalista.
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