Puede criticarse muchas cosas a este Gobierno, pero no que no se ocupe de combatir la pobreza. Dicen los campesinos de las provincias Padilla y Azurduy que cuando hace mucho viento se la ve cabalgando con su uniforme azul y blanco, con la espada que le regaló el general Belgrano, con su larga cabellera, con el desparpajo de niña rebelde que pasó a ser comandante guerrillera.
Es Juana, la flor del Alto Perú, la capitana más valiente, la teniente coronela, la mujer por la que diez mil indios pelearon cuando les prometió Tierra y Libertad.
Pero Juana pagó un precio muy caro por luchar por acabar con la opresión colonial. Sus cuatro hijos mayores murieron de hambre mientras ella buscaba refugio. Los tuvo entre sus manos enfermos de fiebre, los enterró cavando la tierra con sus manos. Desde ese momento su alma se llenó de cicatrices. Tuvo sí una hija más, parida en pleno combate contra los realistas, pero se vio obligada a entregarla a unos parientes para que la cuidaran. Juana sabía que si su bebé continuaba a su lado estaba condenándola a la muerte.
De esta manera, el bono que salvará la vida de miles de mujeres embarazadas y parturientas y de decenas de miles de niños, no podía tener mejor nombre que Juana Azurduy. Un excelente homenaje para el Bicentenario ya que ella y Jaime Zudáñez, el abogado de los pobres, son la verdadera esencia de la gesta popular en Chuquisaca.
Pero por increíble que parezca hay quienes se oponen a este bono que garantiza que las madres puedan ir a sus controles médicos.
Por ahí escuché las declaraciones del senador de la doble O en contra del apoyo a las mujeres embarazadas. Claro, él no sabe lo terrible que es que un hijo se muera por falta de atención médica, él nunca ha visto morir a una mujer por un parto mal asistido. Me cuentan que desde chiquito era conservador. Puede ser porque de la realidad no sabe nada.
Puede criticarse muchas cosas a este Gobierno, pero no que no se ocupe de combatir la pobreza, no de que no se haya buscado maneras de que los chicos no dejen la escuela y de que las madres tengan atención médica. Claro, esas no fueron políticas inventadas por el MAS. De hecho funcionan en muchos otros países desde hace mucho tiempo. Pero en Bolivia hacen la diferencia, como lo hace la alfabetización, como lo hace el aumento de sueldo a los maestros. Como lo hizo el SUMI que fue una medida que también apoyé.
Creo que Juana Azurduy hubiera estado contenta de conocer una medida de este calibre. Creo que la patria por la que ella entregó tanto se hace un poco realidad defendiendo el derecho a que las madres sean atendidas por los médicos y los niños tengan escuela.
A los derechistas les parece que éstas son medidas electorales. Interesante. La pregunta es por qué ellos nunca las implementaron. Bajo su lógica hubieran ganado los sufragios. Pero quizá estaban muy ocupados repartiéndose sus sobresueldos que, dicho sea de paso, sumaban muchos más millones de los que se invertirán en el bono con nombre de mujer combatiente.
Mientras tanto en los días de viento, doña Juana cabalga y sonríe.
*Jaime Iturri Salmón es periodista.
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