Terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, inundaciones y otros fenómenos naturales azotan con frecuencia nuestra región ya que cada año padece un promedio de 130 desastres de diferente magnitud. Cuando acontece un desastre, nuestra más inmediata preocupación es salvar vidas, ayudar a los heridos y restaurar el bienestar de los afectados.
Eso no se puede lograr sin un elemento vital: nuestros hospitales. Pero más de la mitad de éstos, es decir más de 8 mil en toda Latinoamérica y el Caribe, están en zonas de alto riesgo. Si los establecimientos de salud dejan de funcionar como consecuencia de un desastre, las secuelas de éste se agravan profundamente. Por eso, este año resaltamos en el Día Mundial de la Salud, el 7 de abril, la necesidad de contar con hospitales seguros.
Los hospitales seguros son aquellos cuyos servicios permanecen accesibles y funcionando a su máxima capacidad y en su misma infraestructura inmediatamente después de ocurrir un desastre. Para ello deben contar con la máxima protección posible, y continuar operando las vías de acceso al hospital y el suministro de agua potable, energía eléctrica y telecomunicaciones, pues todo esto permite garantizar su funcionamiento continuo.
Construir hospitales seguros es factible, tanto técnica como económicamente. Los estudios demuestran que si se incorporan las medidas recomendadas para mitigar los riesgos de desastres naturales desde las etapas de planeación y diseño de un nuevo hospital, el costo de construir y equipar un hospital seguro es prácticamente el mismo que el de un hospital vulnerable.
La estrategia de hospitales seguros impulsada por la Organización Panamericana de la Salud promueve que se construyan todos los nuevos hospitales de acuerdo con las normas de seguridad. Ecuador, México y Perú han creado programas de “hospitales seguros” y Centroamérica trabaja en un plan para desarrollar esta iniciativa en cinco países. Bolivia y Paraguay están utilizando el Índice de Seguridad Hospitalaria para evaluar los niveles de seguridad en 145 diferentes áreas, lo mismo que una decena de países en el Caribe.
Además, es urgente adoptar medidas específicas para reforzar los niveles de seguridad de los hospitales existentes, como han estado haciendo exitosamente varios países. El costo es siempre menor que las gigantescas pérdidas que causan los desastres en hospitales sin reforzar.
En la tarea de reducir la vulnerabilidad de los hospitales ante los desastres naturales deben primar las consideraciones humanitarias y de salud pública, aunque también es excelente inversión. Los responsables de la inversión pública deben tener presente que la ciudadanía está consciente del mensaje central del Día Mundial de la Salud 2009: “cuando ocurre un desastre, los hospitales seguros salvan vidas”.
*Mirta Roses Periago es directora de la OPS.
Doña Juana y el senador O
Puede criticarse muchas cosas a este Gobierno, pero no que no se ocupe de combatir la pobreza.
Para prevenir el Walkergate
Se suele escuchar con cierta frecuencia que si Franz Kafka hubiese sido boliviano sería considerado un escritor costumbrista. Baste con referirse al todavía fresco caso del turismo carcelario para dar crédito a este comentario.
Hospitales seguros y desastres
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Otro estadista del siglo
Un profesor mío en la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), incursionó en pretenciosa rama de la historia, llamada oral, de entrevistas a un ex presidente boliviano, que pasó allí un tiempo de exilio dorado como docente.
Semana Santa del Bicentenario
La Semana Santa nos recuerda que el Hijo de Dios vino a este mundo a morir en la cruz y resucitar al tercer día, para que a través de esta prueba sean perdonados nuestros pecados y podamos alcanzar la vida eterna.