Los delitos graves de terrorismo están a la orden del día. Atentan contra el domicilio del cardenal Terrazas, en San Matías, frontera con Brasil, descubren una fosa común donde habían enterrado a seis cadáveres de supuestos narcotraficantes asesinados por algún ajuste de cuentas. En la madrugada del jueves 16 y en un hotel céntrico de Santa Cruz se registra un operativo del cuerpo de élite policial que ejecuta a tres supuestos terroristas extranjeros y se lleva detenidos a otros dos. Los muertos estaban desarmados y en calzoncillos, según testimonio visual de la televisión local. La Policía descubre armamento sofisticado en un depósito de la Expoferia cruceña. Muchas coincidencias para tratar de esclarecer fácilmente tanta y tan grave confusión. Y demasiada reserva para los periodistas.
Por su parte, el Presidente, el Vicepresidente y otras autoridades repiten una y otra vez que existe un plan terrorista para asesinar a los dos mandatarios y, si se tercia, también a otras personalidades. En toda esta confusión, el Gobierno apunta con insistencia a Santa Cruz —el Departamento díscolo— y no a otras regiones del país. Otro hecho coincidente es que el oficialismo ha iniciado con fuerza su campaña electoral. No es pues raro que necesite espectáculo, cuanto más impactante mejor, a fin de ganar notoriedad ante el cuerpo electoral siempre ansioso de sensaciones fuertes y de héroes acosados por villanos... ¿Habrá sensaciones más impresionantes que la ejecución de unos supuestos terroristas, y la detención de los otros restantes, con nacionalidades y apellidos raramente oídos en Bolivia? ¡Sólo faltaba un cosaco...! A lo dicho puede agregarse el hecho de que al Sr. Presidente le viene al pelo presentarse ante las cumbres del Alba y la de las Américas, nimbado con el aura de un pacífico mandatario democrático vilmente acosado por terroristas de corte fascista. ¿Magnicidio calculado o victimismo facilón?
Así las cosas, la población vive asustada. En particular, Santa Cruz, que se ha vuelto el campo de experimentación de la violencia organizada, sea la delincuencia común, sea la político-terrorista. A la primera la mueven hechos conocidos, tales como el crecimiento impreparado de las concentraciones urbanas, el hacinamiento humano, el debilitamiento de los valores familiares, morales y cívicos, la permisividad de las costumbres, la falta de empleo, la pobreza, la droga, la corrupción generalizada, muy en particular de la misma Policía, y otros hechos concomitantes.
La delincuencia que llamo político-terrorista suele tener su origen en grupos ideológicos extremistas, bien financiados y asesorados, sea por entidades clandestinas internacionales o por los servicios de la llamada “inteligencia” o seguridad del Estado de algunos gobiernos extranjeros o incluso del propio Estado.
En este escenario monopolizado por la información oficial, y al que los medios independientes apenas pueden asomarse ni al proscenio, van surgiendo misterios que la propia información oficial no alcanza a explicar y, en muchos casos, se contradice. Comprendo que es temprano para armar el rompecabezas. Pero la opinión pública no puede esperar por mucho tiempo. O el caso se aclara pronto o crecerán los rumores que no favorecen al Gobierno.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
El movimiento perpetuo
Aquí el único culpable es el Cardenal. ¿Por qué no durmió esa noche en su casa?
Participación popular y democracia (I)
En 1970 James Malloy sostenía, en su libro La Revolución Inconclusa, que la Revolución de 1952 había transformado la sociedad y la economía, pero no el Estado. Curio- samente, pues una revolución democrática como la que se gestó en el Chaco es ante todo una igualación de derechos, lo que implica una reforma de la política.
¿Atentado al crecimiento?
Existe una intensa polémica sobre la situación del tipo de cambio. Esto no es otra cosa que el precio de dólar (moneda extranjera) en el mercado nacional. En la Camacho Street, un dólar cuesta 7,07 bolivianos, vulgo tipo de cambio nominal (TCN).
Recuerdos de Olivia Harris
Muchos eventos públicos de esos días merecerían nuestra reflexión. Pero mi mente y corazón está ahora en un asunto mucho más personal y humano: la rápida e inesperada muerte de Olivia Harris.
Aviso para dictadores
La condena del ex dictador Alberto Fujimori a 25 años de cárcel por delitos contra los derechos humanos que ha dictado un Tribunal de la Corte Suprema del Perú trasciende largamente la demarcación geográfica peruana y gravita a partir de ahora sobre toda América Latina como una advertencia a quienes, de un confín a otro del continente, aspiren a tomar por asalto el poder y gobernar amparados por la fuerza.
Apertura de Obama a Cuba
Como escribí hace una semana en mi portal Bipnews el presidente Obama ha hecho una apertura a Cuba, acción que puede sacar a la isla revolucionaria de su enclaustramiento dictatorial.