María Amelia López Soliño murió el pasado miércoles a los 98 años. Se hizo célebre hace poco, a partir de los 95. El nieto con el que vivió en Cambados (Pontevedra) le regaló entonces un blog y le abrió las puertas al mundo a través de internet. Su bitácora lleva recibidas más de millón y medio de visitas y el 2007 la televisión alemana le concedió el premio BOB\'s al mejor blog en español.
Tenía que llevar un tiempo delicada porque sus últimas entregas son de marzo, y están grabadas. Una de ellas se titula Croquetas, es del día 11, y en ella empieza quejándose con ironía de las maniobras de su nieto. ´Tengo manía de comer croquetas por la noche´, cuenta, ´croquetas y croquetas´. Y explica que no le gusta nada que su nieto intervenga para modificarle la costumbre. ´Salí de la lucha de mi padre y ahora viene mi nieto´, comenta. Así que lo tiene claro: ´A mi manera´.
Así era la abuela bloguera. Su sitio (www.amis95.blogspot.com) ha sido destacado por numerosos periódicos del mundo y, por ejemplo, en The Age de Australia se destaca su militancia radical contra la filosofía que cultivan muchos de los que comparten su edad: ´No hacer nada y dejarse morir´. Eso no iba con ella. ´Es un libro abierto´ y ´un invento bárbaro´, comentaba de internet, que le dio tanta fama que Zapatero quiso conocerla cuando visitó Galicia.
Pues sí, señores, yo soy socialista desde los 16 años y encantada de la vida de serlo´, escribió el 26 de diciembre de 2006. ´Pero me trajo muchos disgustos, fui multada por inmoral sin serlo y fui también multada con 50 duros por los personajes que se apoderaron del pueblo de Corcubión´. Hablaba del día en que Franco dio el golpe de Estado; le dijeron que ´la guerra había llegado´. Cuenta también de su pueblo. ´Hoy fui feliz en Muxía. Felicísima´, y no tarda en quejarse con coquetería de que los suyos no se lo enseñen al mundo. ´Porque los gallegos están dormidos, caramba. ¡Qué belleza tiene este pueblo!´.
A mi manera: My way, la canción que consagró a Sinatra y que Sid Vicious de los Sex Pistols escupió como una proclama generacional. La abuela bloguera ha recuperado ahora el mensaje. No para gritarlo, lo ha susurrado con dulzura: seguir viviendo y no dejarse morir. Con ´croquetas y croquetas´ y un poco de internet.
*Análisis, de El País de Madrid, para La Razón.
Terroristas afortunados
Un ejemplar de la “Gaceta Ilustrada” de noviembre de 1992 permite hacer un balance del Ejército Guerrillero Tupaj Katari (EGTK), del vicepresidente Álvaro García Linera. Sus logros políticos llegaron después de su derrota militar.
Un decreto cavernícola
A poco que se descuide, usted puede ser acusado de terrorista y desposeído de todos sus bienes, muebles o inmuebles, patrimoniales o gananciales. ¿Usted se imagina a un respetable director de un medio de comunicación independiente con una metralleta y una granada de piña en sus manos, dispuesto a financiar y participar, si se tercia, en un alzamiento armado?
Vampiros vegetarianos
La mayoría de las entidades financieras estadounidenses y europeas están al borde de la quiebra. Los bancos en EEUU tienen sus cuentas intoxicadas con activos de mala calidad debido a inversiones fallidas, fundamentalmente vinculadas a las hipotecas "subprime", (deudas incobrables),
Ni loco...
Aburridos por la confrontación, las verdades a medias, los atropellos y los atisbos de grave violencia, propiciados por los políticos en general, un importante grupo de bolivianos —sumados a todos aquellos que salieron en busca de trabajo— estarían considerando la posibilidad de abandonar el país, en busca de días más tranquilos en el extranjero.
El impudor
La Casa de la Moneda de Chile le ha entregado al Presidente la moneda del Bicentenario. En el anverso, su propio rostro y en el reverso la imagen de Túpac Katari y Bartolina Sisa. Hatún Colla (la ciudad capital de los señoríos collas) parece renacer de las cenizas para que a nadie le quepa duda de qué se trata este nuevo entramado de poder.
Ley Patriótica: ¿el próximo paso?
En junio del 2008 el presidente Hugo Chávez aprobó la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia que, entre otras cosas, obliga a los ciudadanos, bajo pena de cárcel, a cooperar con los organismos de seguridad del Estado,