La declaración de quiebra del constructor de automotores estadounidense General Motors (GM) parece inevitable, luego del anuncio del fracaso de la reestructuración de su deuda, que concitó una adhesión de acreedores "sustancialmente menor" que el monto esperado.
El número uno estadounidense del automóvil se había fijado como objetivo obtener el acuerdo del 90% de los tenedores de su deuda. GM proponía a sus acreedores que convirtieran sus obligaciones en acciones del grupo. En el esquema presentado inicialmente, estos últimos recibían 10% del capital del constructor, lo que había llevado a sus representantes a considerarse perjudicados en relación con otros acreedores.
Dado que la oferta no fue bien recibida, el grupo anunció en un comunicado que no sería llevada adelante. El consejo de administración de GM se reunirá para tomar medidas que tengan en cuenta el fracaso de su oferta. La reestructuración de 27.200 millones de dólares de deuda no garantizada era una de las condiciones del Tesoro estadounidense para evitar la quiebra del constructor. Washington, AFP