14 fotógrafos de Latinoamérica, entre ellos una boliviana, retrataron la capital española. La muestra llega al Museo Nacional de Arte.
Texto: Escape Fotos: Madrid Miradas
Cómo capturar el espíritu de una ciudad?... La pregunta había dado vueltas en la cabeza de Sandra Boulanger durante las 14 horas del viaje de Bolivia a España. Madrid, la capital, la esperaba, a ella y a otros 13 importantes fotógrafos latinoamericanos, con promesa de misterios por descubrir.
Durante la última semana de noviembre del 2007, los artistas invitados debían responder a un encargo específico: utilizando la fotografía como soporte, dar cuenta de lo que la ciudad les sugería. Y así lo hicieron, explorando espacios, descubriendo personajes, capturando tiempos.
El resultado es la megaexposición “Madrid mirada” que, tras recorrer galerías de España, Costa Rica, Panamá, México, Chile y Argentina; ahora llega al Museo Nacional de Arte de La Paz, donde se inaugurará este martes gracias a gestiones de Acción Cultural, con el patrocinio de la Embajada de España y AECID, y el auspicio de la Alcaldía de La Paz, el Ministerio de Culturas y Graftec.
Siete días para descubrir una urbe y medirse con fotógrafos de la talla de Alexander Apóstol de Venezuela; Jaime Ávila Ferrer de Colombia; Pablo Zuleta de Chile; Maya Goded de México; Luis González Palma de Guatemala; Jonathan Harker de Panamá; José Manuel Fors de Cuba; Priscilla Monge de Costa Rica; Eustaquio Neves de Brasil; Tomás Ochoa de Ecuador; Luis Paredes de El Salvador; Graciela Sacco de Argentina y Milagros de la Torre de Perú. El desafío para la boliviana Sandra Boulanger no era sencillo.
Que la imagen me encuentre
“Salí al encuentro de la imagen, esperando que la imagen me encuentre a mí. Los primeros dos días trabajé en una Academia de Flamenco, que me parecía sugerente, pero no me terminaba de gustar”, recuerda Sandra. La imagen, la suya, la esperaba en una librería pequeñita, casi escondida.
“Un día encontré La Celestina, una librería especializada en teatro, que tenía espejos viejos y enormes en su escaparate”. Fue la señal y el pretexto para abordar un tema que apasiona a Boulanger: el paso del tiempo.
Convertidas en gigantografías en la exposición, sus obras retratan personas comunes en un juego de espejos, donde el deterioro marca el ritmo de una urbe.
De lo documental a lo abstracto
Madrid se descubrió distinta para cada uno de los artistas: fue, por ejemplo, minimalismo de hojas de árboles viejos para el venezolano Alexander Apóstol; abstracciones de enormes construcciones para el brasileño Eustaquio Neves; o un intento por hacer visible la presencia de los latinos para el colombiano Jaime Ávila.
Mientras el chileno Pablo Zuleta retrató los seres anónimos del metro y el ecuatoriano Tomás Ochoa escudriño en los laberintos del concreto, la peruana Milagros de la Torre fue a la pesca de los objetos personales de Franco.
“Las propuestas realizadas se caracterizan por su diferente naturaleza, poniendo de manifiesto la pluralidad de posibilidades que el medio fotográfico puede aportar a la creación artística en este momento. Conviven series formadas por fotografías individuales con otras en las que se exploran las relaciones entre éstas a través de dípticos o polípticos, fotografías materializadas en objetos con imágenes que interaccionan con sus propias sombras o fotografías que dialogan con el video o con las reproducciones sonoras”, explican los curadores de la muestra Manuel Sendón y Xosé Luis Suárez Canal. El primero llegará a La Paz para inaugurar la exposición.
El trabajo de los artistas fue arduo. “Estábamos juntos en un hotel; pero cada mañana cada uno tomaba su camino en busca de sus imágenes. En todo caso fue un honor compartir con fotógrafos que admiro”, evalúa Boulanger.
Intercambio de direcciones, abrazos y despedida. Los fotógrafos regresaron a sus ciudades con la misión de mandar a los comisarios de la exposición sus propuestas de trabajo. La muestra “Madrid mirada” debutó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en febrero 2008. Recibió elogios de la crítica antes de iniciar su recorrido por América Latina.
El espíritu multiplicado
Sandra Boulanger no vio la muestra sino hasta el pasado noviembre en la ciudad de Santiago de Chile. “Quedé sorprendida con la calidad y la diversidad de las miradas que, sin embargo, no dispersan el tema gracias a la gran labor de los comisarios”, asegura.
Y ese fue precisamente el objetivo, según explican los curadores de la exposición: “Hemos pretendido que la selección fuera rica en cuanto a que registrase una importante pluralidad de planteamientos artísticos y que reflejara la importancia de la fotografía en el arte latinoamericano, es un momento en que podemos decir que el arte se ha vuelto fotográfico”.
Compleja, como toda ciudad, Madrid se multiplica en 14 miradas de artistas de la fotografía. El espíritu de la capital española, si existe, allí se resume y se abre gratuitamente para el público paceño hasta el 28 de junio en el repositorio de la plaza Murillo.