Manuscritos del siglo XV se guardan junto a valiosos documentos y libros en el Archivo Histórico Nacional de Bolivia de Sucre.
Texto: Jorge Quispe Fotos: Pedro Laguna
La mañana del 18 de enero del 2005 una larga fila de investigadores se apostó en afueras del Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia (ABNB) en Sucre. Ese día se iba a desvelar uno de los mayores misterios de la historia boliviana del siglo XX.
Antes de morir, el ex presidente Wálter Guevara Arce había donado sus documentos al archivo con la condición de que no se abrieran sino hasta ese 2005. Esos papeles auguraban develar quién mato, en 1959, al ex líder de la Falange Socialista Boliviana, Óscar Unzaga de la Vega.
Reliquias invaluables
La colección Guevara se resguarda en el ABNB que, entre sus joyas, posee manuscritos escritos antes de la aparición de la imprenta (1450). “Son las joyas del Archivo, porque son únicas en el mundo; por eso se denominan incunables”, explica la archivera Nelva Delgadillo Hurtado.
Entre las mayores reliquias figuran unas partituras de villancicos potosinos del siglo XVII. La obra fue escrita por el capellán de la iglesia de Potosí, Juan de Araujo, y el compositor Antonio Durán de la Mota en base a poemas de sor Juana de Inés de la Cruz.
Por esa razón en el 2007, la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la incluyó en su lista de tesoros archivísticos “Memorias del Mundo”.
En el histórico edificio capitalino también se hallan otros textos únicos como la crónica colonial Historia de la Villa Imperial de Potosí, de Arzan de Orsúa y Vela; el Diccionario Aymara de Ludovico Bertonio y el manuscrito del Diario del Tambor Vargas.
Se añaden manuscritos de la Suma Teológica de Santo Tomás, de 1498; una ópera, de 1499 y un texto sobre la Dialéctica de Aristóteles, de 1600. Ese año se escribieron 10 textos sobre la Dialéctica; uno de ellos está en Sucre y se desconoce el paradero de los otros nueve.
7 kilómetros de documentos
“Aquí guardamos la memoria del país. Acá están las fuentes documentales sobre nuestra historia”, formula Marcela Inch Calvimonte, directora del ABNB.
Una fila de siete kilómetros de longitud se podría armar con toda la documentación que posee el Archivo desde tiempos de la Audiencia de La Plata, los albores de la República hasta llegar a nuestros días. El número de libros que guarda la biblioteca supera los 200 mil títulos.
Creado en 1883, el Archivo guarda el 15 por ciento de la documentación de la Audiencia de la Plata; el resto fue destruido en el siglo XIX. “En 1848 los soldados del entonces presidente Isidoro Belzu quemaron muchos textos para hacer una hoguera. Otro grupo de documentos se mojó y ahí se perdió mucha información”, cuenta Delgadillo.
Ante la valía del material, la seguridad en el ABNB es prioridad; por eso usuarios y funcionaros son vigilados 24 horas con cámaras de Tv y detectores de movimiento de última tecnología.
En tanto, un sistema de aire acondicionado controla que la temperatura no exceda los 22 grados y mantenga el 50 por ciento de humedad, para garantizar la preservación del material.
Sobrevivientes de Moreno
Después que estalló la Guerra del Pacífico en 1879, los libros del escritor boliviano Gabriel René Moreno fueron retenidos en Chile, por lo que se vio obligado a dejarlos con un amigo químico.
Un incendio hizo que gran parte de los textos del cruceño se pierdan; algunos se salvaron y forman parte de la colección que lleva su nombre en el ABNB.
A la de Moreno, se suma además otra colección de Günnar Mendoza, intelectual e historiador quien dirigió el Archivo de Sucre durante medio siglo.
Aquella mañana del 18 de enero del 2005; no se supo quién mató a Unzaga de la Vega aunque la documentación dio importantes pistas. Habrá que esperar hasta el 2025 cuando, por voluntad de Guevara, se abra el último folio de su colección del ABNB para descifrar ése y otros enigmas.