Ciertos hechos como la separación de los padres puede llevar al niño a la depresión. Alerta con las señales.
“Me llamaron del colegio para decirme que mi niño llora todos los días durante la clase y que su rendimiento comenzó a bajar. La profesora también me comentó que Sebastián (7) no quiere estar con sus amiguitos. Creo que el principal motivo fue la decisión que tomamos, Carlos y yo, de separarnos”, cuenta Delia.
La sicóloga Tatiana Jáuregui explica que ese comportamiento está relacionado con la depresión infantil. “El estado de ánimo de un niño puede variar con la pérdida de los padres o de algún otro familiar cercano, con problemas familiares o, como en este caso, con la separación”. Ese bajón tiene síntomas, que deben ser tomados como una alerta para los padres. “Tienen bajo rendimiento escolar, poco apetito, tristeza y su espacio emocional se torna confuso”.
¿Qué pasa con el niño?
El niño experimenta una sensación de inestabilidad; no sabe qué hacer, qué decir o cómo solucionar el problema. “Él identifica el conflicto general como suyo”, dice la experta.
Jáuregui recomienda que cuando los padres tomen la decisión de separarse, expliquen al niño las causas. “Deben tomar en cuenta que el directo afectado es el niño”, entonces necesita recibir mucha atención.
“Desde el momento en que los padres deciden romper su relación, deben conversar con el niño y explicarle que la separación es como pareja, no como padres y que ninguno dejará de amar al pequeño”.
UNA TÉCNICA DE AYUDA
Es importante mantener y estrechar el vínculo padre-hijo o madre-hijo. “En la relación hay que entender al pequeño y conversar con él, especialmente deben ayudarle a que asimile la ruptura”, indica Jáuregui.
Si la situación se complica para el niño, es bueno que reciba la ayuda de un especialista. Caso contrario, esto afectaría su normal desenvolvimiento social y emocional.
ENTRA EN ACCIÓN
Entretenimiento. Si notas que tu pequeño tiene los síntomas de la depresión, pues comienza a prestarle mayor atención. Aprovecha para distraerlo y jugar con él. Este espacio lúdico le permite hablar sobre sus problemas. También comparte un momento de lectura infantil. Pero, particularmente dale mucho afecto; abrazos y palabras dulces lo harán sentirse amado y seguro.
Cuestionamiento. En cada charla, toma en cuenta cada palabra que tu pequeño te transmite, pues podría manifestarte su estado anímico. Si por alguna razón lo escuchaste decir: “Soy un tonto”, por ejemplo, podría ser una señal de que algo no está bien. Consúltale por qué piensa que él es así, qué pasó para que reaccione de esa manera, cómo le fue o qué le parece malo. Él necesita tu ayuda y respuestas.
Paz. Evita las peleas con tu ex, particularmente delante de tu niño y más si éstas son por las salidas, horarios o por la tenencia del niño, pues esos pleitos lo harán sentir culpable. Es importante que estos detalles los organices con el padre del niño, y si no es posible, con un abogado o una visitadora social. ¡Ah! jamás regañes a tu niño por algo que hizo tu ex pareja, tampoco le hables mal de ella.
Texto: Malena Zurita Foto: Dreamstime. Experto consultado: Tatiana Jaúregui, sicóloga.con datos de: guiainfantil.com
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