El desarrollo de las ciudades se mide por la importancia que éstas dan a la difusión de la cultura que a su vez crea identidad, autoestima y desarrollo.
La Estación Central de Trenes de La Paz es uno de los más hermosos monumentos de la ciudad.
Desde la privatización del servicio ferroviario en Bolivia, esos predios no cumple ninguna función social y más bien están sufriendo graves deterioros por la falta de cuidado. Ahí, en uno de los espacios más importantes de La Paz, sólo funcionan unas tristes oficinas destinadas a la nostalgia de un pasado que fue glorioso pero que no tiene ningún futuro.
La línea de tren que existe hacia la Argentina ya no parte de la sede de gobierno, como ocurría hacia algunos años, sino desde Oruro. Esto debido a que es más barato y rápido trasladarse hasta la ciudad del Pagador por flota y que la línea de trenes La Paz-El Alto no se encuentra en el contrato de capitalización de la empresa ferroviaria.
En el aniversario de la fundación de La Paz, el 20 de octubre de 2000 se promulgó el Decreto Supremo 25953 que otorga bajo la modalidad de comodato a 30 años los predios de Enfe a efecto de que se construya ahí una terminal de buses. Esto no pudo ser efectivizado por la oposición de ex trabajadores ferroviarios, quienes reclamaban para ellos los terrenos.
El 2006, el Gobierno Municipal de La Paz presentó un proyecto de ley destinado a la transferencia gratuita de 74 mil metros cuadrados a favor de la Municipalidad de La Paz, con la finalidad de construir en esa área una terminal de buses.
Ese proyecto de ley también contempla la abrogación de la Ley 3334 de 18 de enero de 2006, promulgada durante el gobierno de Eduardo Rodríguez, que ordena la transferencia de 10.056.20 metros cuadrados a favor de un grupo de ex trabajadores ferroviarios del sector La Corrida. El citado proyecto de ley se encuentra, como muchos otros, durmiendo en el Parlamento.
Esa estación hoy se está mal utilizando. Debemos pues aprender de lo que se ha hecho en otras capitales sudamericanas, como Santiago de Chile, que han convertido las viejas estaciones de trenes (Estación Central y Estación Mapocho en el caso de Chile) en centros culturales.
Como todas las estaciones de tren construidas a finales del siglo XIX y principios del XX, éstas quedaban en las afueras de La Paz cuando fueron edificadas pero con el tiempo se encuentran en los distritos más poblados de las ciudades capitales. Lugares que por otra parte, y es el caso de La Paz, cuentan con poca infraestructura para actividades culturales y para que los niños puedan jugar.
Imagínese que uno de los regalos para La Paz en su Bicentenario sería que la hermosa e histórica infraestructura se convierta en un gran centro de teatro, cine, video, danza y presentación de libros, para citar tan sólo algunos ejemplos.
Ojalá las autoridades del gobierno central piensen en la cultura de los paceños, sobre todo de la zona Norte y nos regalen para el 16 de julio un lugar para construir realidades y sueños, que éstos también cuentan.
*Jaime Iturri Salmón es periodista.
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