Este domingo frío y azul, algo de optimismo en las venas. En diciembre volveremos a las urnas. Vivimos tiempos difíciles, algunos dirán interesantes, los más optimistas revolucionarios. Los últimos años, la agenda ha estado dominada por una disputa sórdida por el poder político. Toda elección siempre crea expectativas, en gran medida creada por las promesas electorales. Espero que el debate que se avecina prevalezca los temas económicos y de generación del empleo. Es tiempo de lanzar la revolución productiva. Oiga pariente en la gestión actual, mucho coñichi de políticas públicas (nacionalizaciones, bonos, empresas estatales) y poca nueva salsa, con tanto recalentado pueden indigestar a la población, porque estas medidas no atienden sus necesidades. La mayoría quiere un trabajo digno. La población espera que salga el conejo del sombrero y no el mismo mono con otra remera.
En el inconsciente colectivo existe el recuerdo feliz de la derrota de la hiperinflación, fue una magia de política económica, el mejor ejemplo de vudú ortodoxo. La nacionalización, que ahora parece no tener rumbos, fue la magia de la nueva ola estatal. Ahora, después de varios años donde la tasa de crecimiento del producto fue superior al crecimiento de la población. En el 2009, el ingreso per cápita decrecerá. Está en curso una caída importante del producto en la economía boliviana. El fenómeno de la recesión es un felino esquivo, se requiere de una estrategia más compleja para cambatirla. Estamos jugando en una tablero de ajedrez de muchas más dimensiones, donde la variable externa es central, pero creo que la magia de las políticas públicas se puede reinventar.
La milluchada de la política económica requiere de un lobby de muchos santos y religiones, es decir, heterodoxia de ingredientes e instrumentos, incentivos de mercado, pero también más Estado, pero sobre todo, requerimos de una visión-norte, en términos económicos, sociales y productivos, de hacia dónde queremos ir como país. La historia de los recursos naturales tiene un vuelo limitado. Bonos, más inversión pública, empresas estatales, son insuficientes. La crisis en curso no es un problema de instrumentos solamente, podemos tener la mejor brújula del mundo pero es inútil si no sabemos a dónde vamos, podemos construir los caminos más largos que querramos, pero más importante es saber a dónde nos dirigimos. Vísteme despacio que estoy con prisa, decía Napoleón, porque sabía su destino final. La serenidad frente al barranco es inútil, lo que se requiere es osadía para dar el salto hacia el siglo XXI, la consigna debe ser vístanme rápido que ahora voy lejos y nada nos detendrá como país. Requerimos de una revolución productiva y tecnológica. Este es uno de los nuevos nortes que se deben visualizar en el debate electoral que se avecina.
Para la larga jornada requerimos el concurso de todos, especialmente de los brujos de la tribu. Amautas, achachilas, kallawayas, santeros, espiritistas, chamanes, sacerdotes rojos, curacas de todos los colores, menos el negro, deben realizar sus mejores y más fuertes amarres de productividad y competitividad. Deben conjurar los hechizos y brujerías de la corrupción. Es urgente colgar en el cuello del país, ajos chapareños para ahuyentar a los dráculas y chupasangre de la especulación financiera y a los oportunistas del rentismo estatal. Requerimos de los ángeles más serenos y luminosos de los Andes para que el amado crecimiento económico vuelva de rodillas en los próximos años. La limpieza del alma y cuerpo del aparato productivo debe ser profunda. Poderosas hierbas deben curar nuestras heridas sociales. Siete fumadas poderosas, con los mejores tabacos negros, deben circular para recuperar la fe y la esperanza. Para ayudar a los seres de luz, hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas. Debemos construir una economía donde el único negocio expuesto a la quiebra sea el de la cristalería. Levantemos una sociedad donde los niños sólo mueran de risa. Un sistema democrático donde los políticos no sean como los antiguos cines de mi barrio, San Pedro (el Variedades y el Ebro), cuya práctica era hacerte entrar para después cambiarte el programa. Todo esto, así descrito con emoción pero con desorden, requiere un cambio en el disco duro del país. La disputa despiadada por el poder debe dar lugar a una visión compartida de desarrollo.
Como recomienda María Antonieta, no hay que perder la cabeza, pero tampoco no hay que tener la calma de Noé que decía que la nube de la crisis internacional, que se avecinaba, era pasajera. Es tiempo de la serenidad del médico que tiene como primer lema: no dañar, pero también se requiere de la audacia y creatividad del que sabe que la única forma de salvar al paciente es arriesgando e innovando. Nuestro gran Chamán debe entender que la urgencia de la crisis requiere pasar de un optimismo moderado a un optimismo apasionado, del miedo político a la grandeza y luminosidad de la innovación y el re-encuentro. Hay una tribu de brujos jóvenes y viejos que no le temen al cambio, pero que entienden que éste tiene múltiples dimensiones. Nadie tiene el monopolio de éste. El gran Chamán debe comandar las siete fumadas poderosas y agitar juenchelile, o el imprescindible sonajero de calabaza que ahuyenta los fluidos negativos. Es tiempo de liderazgos que saquen lo mejor de nuestra gente y no así los demonios del revanchismo y la confrontación. La arena del pacto se extiende en el campo productivo. Se avecinan nuevas elecciones, busquemos las cosa que nos unen, y éstas, sin duda, están en la recuperación de la solidaridad en el campo social y en la apuesta a la revolución productiva. Es el tiempo de la milluchada productiva.
La Res Pública
“Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano…” reza el preámbulo de la Constitución.
El líder que necesitamos
“Aritméticamente y matemáticamente Evo Morales es derrotable, se le puede ganar en las elecciones”, afirmó Víctor Hugo Cárdenas asegurando que el apoyo del 53% obtenido por Morales en las anteriores elecciones se redujo a un 30 y 40%. ¿Aventurera? ¿Mediática? ¿Realista, la opinión de la ex autoridad?
Recuerdos del Gran Poder
Hasta antes de ser formalizada por los folkloristas, la festividad de la Santísima Trinidad, más conocida como la fiesta del Señor Jesús del Gran Poder, era organizada por la Junta de Vecinos, de acuerdo al documento de “ALP-Prefectura.
Excesos de un fiscal
Un fiscal de La Paz cometió el error de emitir una citación al Sr. cardenal, Julio Terrazas, para que se presente a declarar, en calidad de víctima, en la ciudad de La Paz sobre el atentado dinamitero perpetrado en la residencia cardenalicia, ocurrido hace casi dos meses
Tiempo de paradojas
El mundo está presenciando paradojas históricas. ¿Quién le hubiera dicho a un cruzado del siglo XI, del año 1096, lo que acaba de pasar en este siglo XXI, en este año 2009? Lo que acaba de ocurrir es que la sociedad occidental y cristiana ha enviado un nuevo mensajero a los moros, mil años después de la primera cruzada
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Los casos Rózsa
No se trata de una duplicidad, no tiene nada que ver con relativizar los hechos, no tiene la intención de anular las responsabilidades emergentes de un caso, a partir de las responsabilidades emergentes del otro.