“Mi esposo y yo nos conocimos gracias al Gran Poder. Lo que nos unió de por vida fue la morenada”, afirma entre risas Rosario Aguilar, pasante de la fraternidad “Plana Mayor”. Ella y su esposo, Gonzalo Mercado, comparten desde hace 10 años todas las actividades de la fiesta mayor de los Andes. La relación se afianzó más por la festividad.
La historia se repite en otros casos, para confirmar que el Gran Poder establece su éxito en la fortaleza familiar, que tiene en el matrimonio a su eje central.
Rosario conoció a su pareja en una fiesta de Gran Poder, hace más de una década. “Ambos somos folkloristas, obviamente teníamos que unirnos”, manifiesta.
Hace cinco años decidieron formar parte de una de las fraternidades más conocidas y populares en la entrada del Gran Poder, la “Plana Mayor”.
La morenada y la devoción al Señor Jesús del Gran Poder acompañaron por 10 años el noviazgo de Rosario y Gonzalo, quienes decidieron unir sus vidas en matrimonio hace tres años. “Siempre hemos estado juntos compartiendo la fe, la devoción y el gusto por la morenada”, afirma la fraterna.
El año pasado la pareja asumió la responsabilidad de ser pasantes de la fraternidad y organizaron, juntos durante un año, todas las actividades.
Para Rosario Aguilar, concejal del municipio paceño y su esposo Gonzalo, quien trabaja en una entidad gubernamental, los horarios de oficina no impiden su afecto por la morenada y el amor que se sienten. El matrimonio, según la concejal, “es muy estable”, por la afinidad que existe entre los dos, por el folklore y la devoción por el Gran Poder.
Otro ejemplo es el matrimonio formado por Nelson Tudela y Esperanza Calle, pasantes de la fraternidad “Señorial Illimani”.
Esta pareja se casó muy joven, y a pesar de que procedían de una familia humilde, ambos hicieron esfuerzos para bailar en diferentes entradas folklóricas de la ciudad de La Paz y El Alto.
Sin embargo, ya es una década y media que muestran sus pasos en la entrada del Gran Poder. “La devoción al Señor Jesús del Gran Poder nos ha unido y nos ayudó a lograr muchos triunfos en nuestras vidas y nuestros negocios. La fe es algo que nunca vamos a perder”, afirmó Tudela.
La creencia dice que el “Tata” retribuye el esfuerzo de los fraternos, para los Tudela esa creencia es cierta. “Antes sólo éramos inquilinos; gracias a nuestra fe y al esfuerzo, hoy contamos con una vivienda propia.
Y si todavía quedan dudas, la pareja formada por Irene y Jaime Pérez es una prueba de lo que el Gran Poder puede hacer para unir más a un matrimonio.
Irene bailaba en la “Llamerada San Andrés” y su esposo no quería unirse al grupo. Hasta que bailó por primera vez y sus vidas se unieron mucho más.
No sólo las parejas logran la armonía familiar. Los hermanos Carlos, José, Telly y Gonzalo Ramos integran la “Señorial Illimani” y no se separan ni para bailar. La fe les da la fortaleza de permanecer unidos en familia.