Fue famoso Oficial de Registro Civil, apasionado radialista y cultor de la música romántica. La voz de “El Club del Recuerdo” calló tras 50 años.
Texto: Jorge Quispe • Fotos: Familia Flores Espinoza
Gustavo Flores Espinoza no sólo era un buen fisonomista. “Don Tavito”, para sus amigos, era además un locutor que podía reconocer la voz de sus oyentes en el programa radial El Club del Recuerdo, que condujo durante 50 años, con intervalos, desde La Paz.
— “¡Habla Ruth, don Tavito!
— ¿Ruto Céspedes, de la zona de Tembladerani?
— Sí, don Gustavito
— Bueno ¿qué bolerito o valsecito va a pedir doña Ruto?”
El enamorado de los boleros nació el 30 de mayo de 1934 en la zona paceña de San Pedro. Un cáncer apagó su corazón a los 75 años, el 2 de junio. Dos días antes, desde una cama del Hospital Obrero, resignado, no pudo abrir la emisión de su espacio dominical que se emitía de 19.00 a 22.00, por radio Erbol. Muchos pedidos quedaron en el aire, no se oyó el anhelado bolero Contigo en la distancia de Lucho Gatica o los tangos Illimani y Caminito.
“El Club del Recuerdo volvió a enamorar a los corazones solitarios y consiguió lo que a muchos les parecía imposible alcanzar, aprender a escuchar la exquisitez de la música de todos los tiempos”, escribió Augusto Peña, uno de los responsables de Erbol, en la página web de esa emisora, como un sentido homenaje al radialista que había llegado a esa estación hace ocho años.
Si bien la voz de Gustavo era inconfundible, igual o más famoso era él tras un escritorio desde donde casó al recordado Carlos Palenque, entre otras figuras.
Oficial de los sanpedrinos
En 1960, Gustavo fue admitido como Oficial de Registro Civil (ORC) con número 2114. Aquel año comenzó su trayectoria profesional de medio siglo. Una labor como servidor público para la que siempre pidió mayor atención de parte de las autoridades.
En sus oficinas —primero de la avenida Pasoskanki en Miraflores, luego en la calle Colón, la Vivienda Obrera, avenida Buenos Aires y calle Manuel Urcullo en Alto San Pedro—, Gustavo casó entre otras personalidades al “Compadre” Palenque con Mónica Medina. “Ha casado a casi todos los sanpedrinos. Él era un decano del Registro Civil”, cuenta su hijo Gustavo (44).
En su oficina de la Urcullo, una máquina de escribir Remington, un viejo televisor, una radio, las imágenes de su madre Marcelina Espinoza, la del Señor de los Milagros, la Virgen de Copacabana y decenas de folios de inscripción civil comparten el ambiente junto a una fotografía y una pintura del escritor Franz Tamayo. A un costado del escritorio, un viejo calendario muestra la fecha del 28 de marzo (de este año) encerrada en un círculo. Aquel día se le había extendido el memorándum de retiro como Oficial, pero él se iba a presentar a una nueva convocatoria.
En tanto, Gustavo continuaba al frente de El Club del Recuerdo, donde los domingos por la noche enamoraba desde su micrófono a los corazones solitarios, durante tres horas cargadas de nostalgia al compás de un bolero.
Shaw Moreno, el mejor
El radialista paceño siempre tuvo un altar para Raúl Shaw Moreno, la voz del trío Los Panchos. “Muchas veces mi padre se preguntó, ¿por qué no le damos el mismo culto a Shaw Moreno, como el que le dan los argentinos a Gardel?”, recuerda su primogénito.
Flores Espinoza conoció al artista orureño en los 50 en La Paz. La amistad se fortaleció con el transcurrir de los años; por eso el domingo 13 de abril del 2003 cuando Moreno murió en Buenos Aires, Argentina, el radialista sintió que una parte suya también había dejado el mundo.
Aquella noche, Gustavo informó sobre el fallecimiento del artista y luego hizo un homenaje al que consideraba el dueño de la mejor voz que Bolivia había dado. En ese programa se oyó Bésame mucho, Cuando tú me quieras y Desilusión, temas clásicos en interpretación de Shaw Moreno.
Habían pasado dos años del segundo regreso a la radio del locutor. “Después que se cerró la FM Color (inicios de los 90) y tras una pausa de casi 10 años, un amigo le invitó a volver a la radio y le aconsejó: ‘Ahora tu programa no sólo debe ser de boleros, tiene que ser variado e incluir tangos, valses y zambas’”, expone Maritza Ascarrunz, la compañera de don Gustavo en sus últimos años.
Los boleros pendientes
El radialista fue un luchador durante toda su vida. Ni siquiera la amputación de su pierna derecha, por el cáncer que arrastraba, y las 35 cirugías que sufrió en 1998 minaron su fuerte personalidad. De hecho, los últimos días iba a la emisora Erbol en muletas.
Ese carácter de gladiador es el que más recuerdan sus hijos: Evelyn, Jacqueline, Gustavo y Zulma. “Nunca olvidaré aquel 27 de diciembre del 2001, no sólo porque me casé, sino porque, pese a que mi padre tenía muletas, bailó el vals conmigo al final”, resume Zulma con emoción.
Tras su partida, Gustavo hijo cree que El Club del Recuerdo debe seguir; sin embargo, no sabe cómo. Él nunca hizo radio, aunque ayudó a grabar las últimas sesiones del programa. “Me dijeron en Erbol que me harán una prueba para ver si mi voz puede dar para la radio, luego veremos”, insiste el funcionario de la banca.
Esta noche no estará más al frente del micrófono “don Tavito”, el locutor que reconocía la voz de sus decenas de oyentes; pero es probable que tome el lugar su primogénito que creció entre boleros, zambas y tangos. “Yo también me llamo Gustavo Flores y quiero homenajear a mi padre. Ojalá podamos seguir con El Club del Recuerdo”. Entretanto, cada domingo quedará pendiente la cita romántica con el bolero.
Los datos
Las emisoras. Gustavo Flores Espinoza comenzó a trabajar en los 50 en la radio El Cóndor y, tras una pausa, regresó en los 80 a FM Color. Desde el 2003 hasta el 2009 estuvo en radio Erbol FM 100.9.
El bolivarista. “Don Tavito” era hincha confeso de Bolívar. Fue simpatizante de don Mario Mercado Vaca Guzmán y admirador del jugador Marco Antonio Etcheverry.
Sus pasiones. Además de la música, le encantaba el pollo. También era un hábil gastrónomo.