Las series animadas con alto contenido educativo son positivas para la adquisición de un lenguaje correcto en los niños.
“Cada vez que Andrea, mi hija de tres años, me habla imitando a Lala, uno de los Teletubis, sé que está personificando su serie favorita. Al principio me causaba gracia, pero después empecé a preocuparme y decidí buscar la opinión de especialistas”, dice Matilde.
Para la psicóloga Susana Sáenz, que los niños hablen como algún personaje que ven en la televisión es parte de un proceso normal de su adquisición del lenguaje, porque están en una etapa en la que se identifican con algunos protagonistas que los cautivan y se convierten en sus héroes.
¿A qué edad empiezan a adoptar este lenguaje?
“Según la madurez de cada niño, cuando empieza a articular el lenguaje”, afirma la patóloga especialista en el lenguaje y habla María Elena Gumucio. El proceso de identificación con personajes comienza a los tres años, etapa en la que el niño tiene la capacidad y el lenguaje para formular oraciones completas.
Este proceso de identificación con superhéroes u otros personajes es normal hasta los seis años, ya que a esa edad los niños han terminado de desarrollar su lenguaje.
¿Existen límites?
Que los niños hablen como los dibujos animados, a manera de juego, es común. Pero si hablan así cotidianamente, es porque algo no está bien.
Una de las razones es para evadir ciertas circunstancias que incomodan al infante; por ejemplo, cuando los padres lo regañan, le llaman la atención o le preguntan algo que no desea o no sabe cómo responder, entonces él contesta con una extraña voz de algún personaje.
La forma adecuada de corregir a los niños cuando se despersonalizan es explicándoles que ya hablaron como “Lala” y toca que hable Andrea.
Entra en acción
Personificación. En un rol lúdico, algunos niños, inconscientemente, adoptan un personaje por mucho tiempo y lo mantienen vivo como una característica ritualista que los aleja de la realidad. Esto hace que el infante bloquee el proceso de aprendizaje normal en su lenguaje. Ahí empiezan los problemas de conducta que, por lo general, los papás no saben cómo tratar.
Selección. Existen dibujos animados que son creados para entretener, pero no son aptos para estimular el lenguaje de los niños, esos programas no aportan al crecimiento personal de los infantes. Pero existen otras series animadas como Bob Construye, por ejemplo, que transmiten valores morales y ayudan al desarrollo del lenguaje. Estas series están diseñadas por educadores.
Límites. Los padres deben monitorear los programas que ven sus niños e identificar aquellos que no aportan a su crecimiento; inmediatamente deben poner límites con cariño y firmeza para cortar lo que no edifica. La patóloga especialista del lenguaje y habla, María Elena Gumucio aconseja que los padres elijan el tipo de programas adecuados para la edad de sus hijos.
Texto: Daniela Cordero Dubravcic. Fotos: Dreamstime. Expertas consultadas: Susana Sáenz, psicóloga. María Elena Gumucio, patóloga del lenguaje y habla
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