Las disculpas por utilizar este título que corresponde al libro del excelente escritor Mario Vargas Llosa: Pantaleón y las visitadoras. En este libro, Vargas Llosa narra con ese encanto que caracterizan sus libros, la organización de una empresa para dar los servicios de “compañía” a los soldados de las guarniciones del Amazonas peruano. Es en realidad un tratado de organización de empresas por la pulcritud de la metodología y la exactitud de una obra de ingeniería. Los lugares, número de muchachas, tiempo de prestación, y demás afanes que compromete este servicio, resultan en una empresa y un servicio bien planificado y organizado a cargo de Pantaleón.
Los servicios petroleros, como otros servicios profesionales, son un asunto serio, que se sustentan en organizaciones profesionales, tecnologías avanzadas, capacidad profesional, recursos humanos experimentados y el empleo de conocimientos en permanente actualización. Las empresas proveedoras de servicios petroleros son las que garantizan la eficiencia de la producción petrolera, el transporte, refinación, separación y cuanta operación es necesaria en el complejo negocio de los hidrocarburos. Estas empresas tienen cánones internacionales y están regidas por normas de eficiencia y seguridad. Trabajan en todos los países donde se explota este recurso energético y sólo les interesa hacer bien su trabajo: descubrir nuevos yacimientos, estimar reservas, niveles de producción, calidad de los productos, seguridad industrial, transporte, instalación de plantas industriales y demás actividades relacionadas con la industria petrolera.
Si la empresa estatal YPFB hubiera adoptado una organización eficiente y profesional, a partir de su nacionalización de mayo del 2006, no tendríamos duda de sus actividades y planes y las observaciones al Decreto Supremo 0148 de mayo del 2009, de propios y extraños, profesionales del campo petrolero no tendrían lugar. YPFB a tres años de su nacionalización, no ha demostrado eficiencia en ninguna actividad (excepto en la corrupción), y los resultados se traducen en la obligación que tiene el país en importar diesel, gasolina y ahora gas licuado, la duda de que esta empresa pueda prestar servicios petroleros, tienen su propia justificación.
Los motivos para emitir el decreto son reales, entendiendo que los precios por los servicios petroleros tienen un margen de utilidad alto y éstos podrían contribuir a YPFB en lugar de hacerlo a una empresa determinada. Sin embargo, existen otras formas y metodologías para controlar estos costos, sin optar por dar a YPFB los poderes sobrenaturales de hacer todo si, en la realidad no ha habido, hasta la fecha, resultados que demuestren el éxito de su gestión.
Para corolario, el ministro de Planificación del Desarrollo (cuál desarrollo), ha desahuciado a las exportaciones como mecanismo y herramienta del desarrollo, y responsabilizando de este desarrollo al mercado interno. Ese debe ser el motivo para que las exportaciones incluyendo el del gas natural ya no sean más el sustento de la economía boliviana y sobre todo de los bonos existentes y por existir. Que el ministro pregunte de dónde vino su bono de 1.000 bolivianos que recibió a las 6.30 de la mañana del sábado pasado.
Ojneb Gross recomienda leer Pantaleón y las visitadoras.