Una joven guatemalteca de 17 años relató cómo la estigmatización y el aislamiento le afectaron la salud más que la propia gripe A (H1N1), que ha afectado hasta ahora a otras 207 personas en este país centroamericano.
“Me sentí como un bicho, porque todos se tenían que proteger de mí; el ver a mi mamá y a mis hermanas con mascarillas me enojaba mucho, en especial cuando mi madre esparcía desinfectante por toda mi habitación”, comentó al diario Prensa Libre la adolescente que mantuvo en reserva su identidad.
Aunque asegura que la influenza porcina se “siente como una gripe fuerte normal”, señala que lo que más la afectó fue el aislamiento. “Pese a que tenía muchas ganas de salir, obedecí para no contagiar a nadie más”, agregó la adolescente.
La joven se contagió la semana pasada en el centro educativo donde estudia, aunque ya padecía de los síntomas el pasado sábado, reconoce que ese día salió a un almuerzo a un centro comercial, “salí por la noche”.
Confesó que momentos después que el galeno le confirmó la enfermedad, “me puse a llorar, pero el médico me dijo que no era algo que me mataría; en la clínica me dieron el medicamento y una mascarilla, pero yo salí encapuchada, porque sentí vergüenza”.
La adolescente recuerda que comenzó “con dolor de cabeza, pero un dolor horrible. Luego se me subió la fiebre (a 40 grados centígrados) y no dejaba de toser. El síntoma que no me dio fue dolor de cuerpo”.
El Ministerio de Salud informó que hasta el jueves se contaban 208 casos confirmados del virus A (H1N1).
En Chile, Sudamérica, un joven de 18 años de edad con obesidad mórbida e insuficiencia cardíaca murió ayer en la sureña ciudad de Puerto Montt y se convirtió en el quinto fallecido por gripe porcina. Guatemala, AFP