Nocturno y solitario, este mamífero es señal de mal agüero para los guaraníes. Esa funesta fama injustificada, lo pone en peligro.
Texto: Liliana Carrillo • Fotos: Luis Acosta y O. Maillard (MHNNKM)
Su peculiar aspecto le trae tanta fama como problemas. El tatú ciego o pichiciego es, para los pueblos guaraníes y otras culturas originarias que habitan en el Chaco, señal de mal agüero; por cuanto si el pequeño y nada convencional animal es visto por la zona, según la tradición, debe ser sacrificado.
“Esa costumbre atenta contra este armadillo; pero es aún más preocupante la destrucción y transformación paulatina de sus hábitats naturales”, explica el biólogo Luis Hernán Acosta, especialista en mamíferos, titulado en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno e investigador en el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado de la ciudad de Santa Cruz.
Primo del quirquincho
El rimbombante nombre científico de Calyptophractus retusus identifica a este pequeño y peculiar animalito que recibe diversos nombres comunes en el extenso Chaco boliviano: se lo conoce como culotapado, pichiciego o tatú ciego, en castellano y tatujeikuarajoya, en idioma guaraní.
“Esta especie forma parte de la familia Dasypodidae a la cual pertenecen también el armadillo, el tatú, el peji y el quirquincho, entre otros. Su nombre científico es: Calyptophractus retusus y fue descrito por primera vez por Burmeister, en el año 1863”, añade el biólogo Acosta, uno de los pocos que estudia a este armadillo.
Pero si algo caracteriza a este mamífero pequeño —puede llegar medir entre los 120 y 199 milímetros y pesar entre 70 y 116 gramos— es su aspecto peculiar que lo diferencia de sus primos armadillos y quirquinchos.
“El pichiciego presenta una cabeza ancha, cubierta de un escudete cefálico, que se extiende a lo largo de todo el cuerpo, hasta la parte posterior del mismo. Tiene unas uñas delanteras de gran tamaño con relación al cuerpo y la región ventral está recubierta por pelos de color blanquecino”, describe el especialista del museo Noel Kempff Mercado.
Un nochero cegatón
Los aún incipientes estudios científicos de esta especie en Bolivia envuelven al Calyptophractus retusus de un halo de misterio. “Lo que se conoce hasta ahora de este mamífero es que es un animal solitario y de hábitos nocturnos. Su dieta se basa aparentemente en insectos y larvas”, dice el biólogo y cita estudios realizados por Nowak, en 1999.
Su resistencia a la sociabilización podría ser causa de sus aparentemente bajos índices de reproducción; sin embargo, aún falta comprobar estos supuestos. “En Bolivia no se tienen datos referentes al comportamiento, alimentación y reproducción de esta especie”, puntualiza Acosta.
Lo que se sabe a ciencia cierta es que el Calyptophractus retusus no es totalmente ciego; aunque sí es bastante miope.
“Al igual que sus parientes que conforman la familia Dasypodidae, esta especie posee una vista de corto alcance, lo que le da la apariencia de ser ciego”. Su mala visión se equilibra, no obstante, por su gran sentido del olfato que “es muy desarrollado y le permite orientarse y detectar a sus potenciales depredadores”.
Auténtico chaqueño
Aunque no es endémica para Bolivia, la especie sí es endémica para el Chaco sudamericano. Según un reciente estudio, el mamífero se encuentra distribuido en las regiones chaqueñas de los países de Bolivia (sureste), Argentina (norte) y Paraguay (oeste).
“El pichiciego vive en zonas con suelos arenosos, como las dunas de arena cercanas a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra”, añade Luis Acosta.
Y para probar la naturaleza chaqueña del animal basta un dato más: El espécimen tipo de tatú ciego (a partir del cual se realizó la descripción original de la especie) provino de la localidad cruceña de El Pari que, a mediados del siglo XIX era aún rural y actualmente es una zona urbana.
Las grandes amenazas
Según la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (IUCN, por sus siglas en inglés), el Calyptophractus retusus se encuentra en la categoría de Casi Amenazada (NT), debido a que el estado de sus poblaciones no ha sido estudiado en su totalidad, explica Luis Acosta.
Además —añade el biólogo— “se sabe que esta especie se encuentra distribuida irregularmente en microhábitats, que continuamente están siendo modificados, lo que está provocando la pérdida de su hábitat natural”.
Si a la pérdida de su hogar, se suma la mala fama que le persigue, el tatú ciego corre peligro. “Últimamente se realiza una tarea de concientización en los pueblos chaqueños para cuidar la especie; sin embargo, ha costado la vida de varios pichiciegos el prejuicio de su mala suerte”.
Tatú ciego
Nombre científico. Calyptophractus retusus.
Nombres comunes. Tatú ciego, pichiciego, en español o tatujeikuarajoya, en guaraní.
Hábitat. Áreas medanosas y arenales del bosque chaqueño.
Distribución. Chaqueñas de los países de Bolivia (sureste), Argentina (norte) y Paraguay (oeste).
Morfología. Puede medir entre los 120-199 mm y pesar entre 70-116 gr. Presenta cabeza ancha y cubierta de un escudete, que se extiende por todo el cuerpo. Grandes uñas delanteras.
Hábitos. Insectívoro; buen cavador; nocturno y solitario.