Con homenajes y subastas, Hollywood recuerda a su mayor símbolo sexual. Este junio, Marilyn habría cumplido 83 años.
Texto: Con datos de El País Fotos: EFE y AFP
Cuando el fotógrafo Ed Clark envió los rollos de una sesión de una bella e inocente Marilyn Monroe en 1950 a la redacción de la revista Life lo que obtuvo por respuesta fue la pregunta: “¿Quién demonios es Marilyn Monroe?”.
Casi 60 años después, esos viejos rollos han sido encontrados en la misma redacción y Life ha decidido publicarlos, celebrando lo que habría sido —el 1 de junio— el 83 cumpleaños de la mítica actriz, que en aquel momento era una desconocida de 24 años.
Las fotos que nunca se vieron
En las fotografías, que nunca fueron publicadas, Marilyn aparece relajada en el parque Griffith de Los Ángeles o leyendo uno de sus guiones en biquini y muestra un lado de sí misma “que el público estadounidense apenas ha visto”, según el editor de Life, Dawnie Walton, quien ha declarado a la CNN: “Aún no había florecido como estrella, pero estaba a punto de lograr algo grande”.
Cuando se tomaron las fotos, Monroe era conocida como modelo, aunque acababa de rodar Asphalt Jungle, cinta que le dio su primer pequeño papel tras una decena de comerciales. Dos años más tarde, Marilyn sería portada de Life, y en 1955, el fotograma de la rubia con el vestido blanco al viento, quedaría grabado en las retinas de toda una generación.
Aunque Life asegura que desconoce la razón por la que aquellas antiguas fotos no se publicaron, sí desvela que halló una nota dirigida al editor de fotografía que califica la sesión como “excesiva y mal impresa”. Y es que excesiva fue Marilyn.
Una niña llamada Norma Jean
La madrugada del 4 al 5 de agosto de 1962, el doctor Ralph Greenson llamaba a una comisaría de Los Ángeles para comunicar el fallecimiento de Monroe: “Ha muerto de una sobredosis”, fue su mensaje. Los primeros informes hablaron de un posible suicidio.
Desde entonces, su mito no ha hecho más que reafirmarse. Marilyn fue el alegre símbolo sexual de los años 50, la mujer turbadora de la que todos se enamoraron. Pero hoy se sabe que detrás de aquella imagen desenfadada se escondía una mujer frágil, vulnerable, insegura, desdichada en su vida privada, atormentada en sus relaciones amorosas, y que su muerte accidental por barbitúricos, a los que era adicta, tuvo cierto perfume de suicidio.
Quizás sea Marilyn Monroe la estrella sobre la que más se ha escrito durante el siglo XX. Se acumulan estudios biográficos que añaden matices a sus desasosiegos, se desvelan de continuos supuestos secretos íntimos de su vida privada, se analizan con lupa las películas que interpretó tratando de averiguar si finalmente fue o no una buena actriz.
Su auténtico nombre fue Norma Jean Mortensen y fue hija ilegítima. Su madre fue recluida en un manicomio, por lo que su infancia transcurrió en orfelinatos. De jovencita posó desnuda para la revista Playboy, oxigenando con tal provocación a la sociedad puritana de los años 50.
Del modelaje saltó al cine y se cuenta que tenía dificultades para memorizar diálogos, que llegaba tarde a los rodajes irritando a sus compañeros, que luchó como pudo contra el encasillamiento de objeto sexual y rubia tonta en el que quisieron sepultarla.
Tres matrimonios —con el escritor James Dougherty, el beisbolista Joe DiMaggio y el dramaturgo Arthur Miller— le dieron una fama de “mujer fatal”, que creció por un misterioso romance con John F. Kennedy. Todo, por negativo que parezca, ha sumado méritos a su leyenda.
Los objetos amados
El aire de misterio y mitificación que rodea a la Monroe transforma todo lo que se relaciona a ella. Por ello sus objetos personales se han convertido en codiciados tesoros para coleccionistas. Muchos de estos fanáticos participarán en la puja de varios artículos de la artista —como el libreto para la película Una Eva y dos Adanes— que se llevará a cabo el 26 y 27 de junio en un hotel y casino de Las Vegas (EEUU).
Entre otros artículos, se subastará su juego de tazas de café, valorado en $us 5.000, o la famosa sombrilla, en $us 12.000, que Marilyn lució en la playa en una sesión de fotos para André de Dies. Se suma una selección de recibos por compras de licor y las últimas prendas de vestir que la estrella se puso antes de su muerte prematura, como la bata que llevaba su última noche, por la que se esperan obtener unos $us 6.000.
Marilyn Monroe murió cuando apenas tenía 36 años. Es imposible imaginar qué otras películas hubiera podido hacer, cómo hubiera envejecido o cómo luciría ahora con 83 primaveras.
Lo único seguro es que en aquel 5 de agosto de 1962, con su fallecimiento, toda una generación se hizo adulta de golpe.