Estos resultados resumen la labor de 40 años, también plantean desafíos para la restituir los derechos humanos de miles de niños. “En Bolivia crecía silenciosamente una Aldea Infantil SOS en la ciudad de Cochabamba. Muchos años antes, las hermanas instructoras de Hallein, Salzburgo, habían construido allí un orfanato llamado “La Gota de Leche”. Un día recibí una carta, que una de las hermanas de Cochabamba escribía: “¡Por favor, conviertan nuestro viejo orfanato en una moderna Aldea Infantil!”; así se relata en el “Libro de Hermann Gmeiner”, el inicio de la primera Aldea Infantil SOS en Bolivia.
A este proyecto se sumaría después una segunda construcción ubicada en San José de Chiquitos, iniciativa del padre Alfredo Spiessberger que se tradujo en la segunda aldea infantil SOS en 1975.
Cimientos de una obra humana. De ahí en adelante un vertiginoso crecimiento de Aldeas Infantiles SOS en Bolivia se habría iniciado, cuando en 1983 La Paz y Santa Cruz contaban con sus respectivas aldeas infantiles SOS; un año después, la incorporación de don Heinrich Muller, representante de SOS Kinderdorf International, acompañaría la fundación de la Asociación Nacional de Aldeas Infantiles SOS para convertirse durante 18 años de permanencia en Bolivia en el principal impulsor de la construcción de una infraestructura de primer nivel para atender las necesidades de miles de niños, niñas y adolescentes. Siendo algunos de éstos la Escuela de Madres, las aldeas infantiles, los centros sociales y las unidades educativas; cuyas construcciones coadyuvaron al crecimiento de una obra humana a la que se sumaron personas convencidas de que un futuro diferente para los niños y niñas de Bolivia era posible.
En este recorrido por la historia de Aldeas Infantiles SOS Bolivia, la transparencia en la administración de los recursos fue uno de los principales objetivos, razón por la que a partir de 1981 se iniciaron las auditorías financieras para asegurar la calidad en los servicios brindados.
Una propuesta de trabajo diferente. El crecimiento de Aldeas Infantiles SOS Bolivia derivó no sólo en estructurar el trabajo en función a las necesidades de los niños y niñas participantes en las aldeas infantiles, sino también a la demanda de las familias y comunidades en los centros sociales.
Se definieron como estrategias principales el Acogimiento Familiar para reconstruir el entorno primario de los niños y niñas en situación de abandono u orfandad, a través de las familias de acogida, entendiendo a la familia como el entorno ideal para garantizar el cumplimiento de sus derechos y el Fortalecimiento Familiar para prevenir el abandono de niños y niñas a través del trabajo con las familias en riesgo en las áreas más empobrecidas, empoderando a padres, madres y comunidades para que sean los principales defensores del ejercicio de los derechos humanos de sus hijos e hijas. Finalmente, una Educación Emprendedora para formar el capital humano de Bolivia, ofreciendo a jóvenes y señoritas la posibilidad de tener una carrera técnica.
Generando un movimiento. Esta forma de trabajo mantuvo durante 40 años un enfoque centrado en los derechos humanos de los niños y niñas, asumiendo como un desafío la construcción de un verdadero movimiento que motive alianzas de trabajo y la adhesión de otros socios/as y amigos/as a esta labor. Es así que en 1990, Aldeas Infantiles SOS firmaría con el Estado boliviano su primer convenio marco e iniciaría ese mismo año la captación de Amigos SOS; entendiendo que una obra de esta magnitud requiere una responsabilidad conjunta entre el Estado y la sociedad.
En 1991, el crecimiento y evolución del trabajo desarrollado presenta otro desafío: la formación profesional de las madres SOS para garantizar que el cuidado y la atención de los niños y niñas sea responsabilidad de una profesional, cuyo aval del proceso formativo sería entregado por el Ministerio de Educación, años más tarde.
Posteriormente, en 1996 el establecimiento de un importante convenio con el Proyecto Integral de Desarrollo Infantil no sólo permitiría la consolidación de la estrategia de Fortalecimiento Familiar, sino que sumaría a nuevos socios en la tarea de prevenir la desintegración de las familias y el consecuente abandono de niños y niñas: los gobiernos prefecturales y municipales.
Esta estructuración del trabajo desarrollado devendría que en 1998 se realice la presentación pública del Manual de Aldeas Infantiles SOS Bolivia, el mismo que refiere las líneas de acción de la Asociación Nacional y los estándares en los que deben basarse todos los servicios brindados en los programas SOS.
Más de 14.000 historias escritas. Esta experiencia posibilitó la presencia en ocho ciudades de los nueve departamentos del país, en los 22 programas de desarrollo social en los que participan más de 14.000 niños, niñas y jóvenes que, hoy por hoy, crecen con amor, respeto y seguridad; sumados a los 727 adultos independientes que crecieron en una familia SOS. Estos resultados resumen una labor ininterrumpida de 40 años, pero además describen la importancia de trabajar con las comunidades cuya demanda significó sobrepasar la cobertura programada, también plantean desafíos para asegurar la restitución de los derechos humanos de miles de niños, niñas y jóvenes bolivianos.
*Ana María de Granda es presidenta de la Junta Directiva de Aldeas Infantiles SOS Bolivia.
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