La esencia de San Juan desaparece El sociólogo David Mendoza afirmó que sin fogatas o fuegos artificiales en San Juan, la festividad dejó de tener sentido y debería desaparecer. Hoy, la costumbre es comer salchichas y reunirse en familia o con amigos.
Otra tradición • La necesidad de cuidar el medio ambiente dejó atrás la quema y refuerza otra costumbre: comprar y comer salchicha.
Las restricciones ambientales han ocasionado que la celebración de San Juan se convierta en una noche de encuentro familiar y de amigos, donde prevalece la conciencia ambiental sobre las tradiciones de las fogatas y los juegos pirotécnicos.
Desde el 2000 se prohíbe el encendido de fogatas en La Paz y a partir de este año se suma a la restricción la ciudad de El Alto. A ello, se incluye el veto al uso de los fuegos artificiales.
“Debemos rescatar el sentido profundo de la fiesta, que es un momento de encuentro de la familia, con los vecinos, que no necesariamente tienen que darse en torno a una fogata. Hay varias otras maneras de tener ese momento de encuentro compartiendo un ponche, alguna comida o música”, declaró ayer el director de Gobernabilidad de la comuna, Pedro Susz.
El investigador Francesco Zaratti dijo que “hay que aplaudir y apoyar la ordenanza municipal de prohibir el uso casero de los fuegos artificiales, aunque me temo que nos espera una metamorfosis aún peor, como la insípida fiesta de las estrellas”.
La Alcaldía informó que este año se permitirá el uso de las estrellitas (juego pirotécnico en base a fósforo blanco).
El sociólogo David Mendoza explicó que la fiesta dejó de tener un sentido propio. “La prohibición de las fogatas, de alguna manera ha matado San Juan, porque para mí ya no tiene razón de ser, ya no debería haber. Si no hay fogatas, la buena vecindad, (la tradición de), leer las suertes ya no tienen sentido”, afirmó. En su lugar, amplió, “se debería impulsar aún más el año nuevo andino, el Machaq Mara”.
Para la municipalidad, no se trata de forzar los cambios culturales, sino de adecuarse a la evolución de las sociedades. “Las fogatas eran un elemento admisible cuando la ciudad tenía 100 mil habitantes. Pero en una ciudad con un millón de habitantes no hay manera de mantener vigente esa costumbre”, explicó Susz.
Por su parte, Zaratti recuerda que por los años 70 la ciudad amanecía a las 11.00 y era por el humo, que se producía en la noche de San Juan, lo que luego provocó las restricciones en defensa del medio ambiente.
David Mendoza rememora que lo central de la fiesta de San Juan “eran las fogatas que se hacían en las calles, la noche del 23 de junio, porque era la noche más fría del año y se debía calentar a la gente y a la tierra”.
Después, la gente le dio una interpretación diferente, “quemar las cosas viejas para tener nuevas y se reunían en familia, se tomaban ponches y se sacaban suertes, se veía el futuro en las cenizas, y otras tradiciones”, dijo.
Las restricciones
Fogatas • La comuna prohibió el encendido de fogatas, la comercialización de leña, thola, troncos y otros elementos que sirvan para la combustión en áreas públicas como privadas el 23 y 24 de junio.
Fuegos artificiales • Fue prohibida la comercialización y el uso de estos productos hasta el 30 de junio. Ellos son considerados altamente tóxicos y peligrosos para la salud de niños y adultos. Las “estrellitas” no están vetadas pero su utilización en los menores de edad es de completa responsabilidad de los padres o tutores.
Tala de árboles • Queda prohibida la tala de árboles y las sanciones estarán de acuerdo al Reglamento de Sanciones Municipales por Daños al Medio Ambiente y al Patrimonio Ambiental en el Municipio.
Sanciones • Aquellas personas que incumplan con las disposiciones de la Alcaldía serán sancionadas desde los 40 bolivianos hasta los 1.120 bolivianos. Las multas varían según el material de vía donde se encienda una fogata y el tipo de material que sea quemado en la noche de San Juan.