PABLO GROUX, ministro de Culturas, dice que se hará un diagnóstico de sus resultados.
“Hice conocer públicamente mi insatisfacción por el trabajo que viene desarrollando la Unidad Nacional de Arqueología (Unar)”. El ministro de Culturas, Pablo Groux, es contundente. Recuerda que de los 30.000 sitios arqueológicos con los que cuenta el país, la Unar sólo registró el 10%.
¿Qué pasará con la Unar? La Unar es una institución. No pasará nada extraordinario. Con quienes sí hay que hacer una evaluación individual es con algunos de los funcionarios y responsables de la Unidad. Yo, en lo personal, como Ministro de Culturas, creo que se debe hacer una evaluación individual de los funcionarios que están en la Unar; ver sus responsabilidades, los trabajos desarrollados y sus perspectivas. Puedo informar que nosotros vamos a iniciar un exhaustivo proceso de evaluación de todos los que componen la Unar, para ir tomando definiciones específicas en cada caso.
¿Cuándo se iniciarán estas evaluaciones? Se han iniciado ya. Es un proceso permanente. La creación de este ministerio llevó a hacer evaluaciones en todas las unidades.
¿Esto implicaría despidos? Implicarían dos cosas. Ratificaciones o agradecimientos de servicios. Esto en función de los resultados que vayamos a encontrar en cada uno de los funcionarios que trabajan allá.
(...) Quiero aclarar que el personal con el que está trabajando la Unar es el que corresponde a la asignación presupuestaria desde el año 2006. Tiene evidentemente ocho profesionales arqueólogos, pero tiene recursos. Debe ser la unidad en Culturas que más recursos dispone por parte de proyectos para la contratación de más profesionales en aquellos casos requeridos.
¿Qué observaron los comunarios de Tiwanaku a la Unar? Hay observaciones al trabajo de algunos funcionarios y más concretamente al trabajo y a la comunicación del jefe de la Unidad, Javier Escalante. Parte de las observaciones es que la Alcaldía es la que administra los recursos de Venezuela. Y lo que ocurría es que a este municipio llegaba el listado de profesionales que debían ser contratados sin que ellos tuvieran mayor participación. Ellos han invertido esta situación tomando por su cuenta el procedimiento de contratación. Lo que hemos acordado es devolverle el valor y la autoridad que tiene el consejo interinstitucional para tomar estas decisiones.