EL EQUIPO • Los actores posan junto al director, Germán Monje (primero de la der.), y el guionista del filme, Juan Pablo Piñeiro (segundo de la der.).
La amistad cura. Esa es la filosofía que guió el rodaje del filme “Hospital Obrero”, que se estrenará este jueves 2 en la Cinemateca. Filmada casi en su totalidad en el nosocomio paceño, la cinta cuenta con cuatro adultos mayores que debutan en la pantalla.
JAVIER BADANI RUIZ, periodista
Renunciaría usted a un premio de 10.000 dólares? Germán Monje y Juan Pablo Piñeiro lo hicieron el 2005. Ganadores con su proyecto Hospital Obrero de la Primera Mención del Concurso Latinoamericano de Guiones, en Venezuela, el cineasta y el guionista bolivianos rechazaron ceder los derechos de producción del filme, tal y como lo exigían los organizadores.
“Sacamos la conclusión de que una película como Hospital Obrero sólo podría funcionar si era filmada aquí, con personajes bien paceños y bien bolivianos. Estábamos prendidos del guión y dijimos: ‘sí, es posible producir el filme en La Paz’”, recuerda Monje, quien junto a Piñeiro lograron recaudar centavo a centavo los 100.000 dólares requeridos para hacer realidad este proyecto. Este jueves 2 de julio, el resultado de este trabajo se podrá apreciar en la Cinemateca con el estreno de la cinta.
Filmada casi en su totalidad en los ambientes del Hospital Obrero de La Paz, esta producción se constituye en una celebración al poder de la amistad ante la adversidad; en este caso, son las afecciones físicas que reúnen en una misma sala del nosocomio a seis personas: un burócrata, un pajpaku, un deportista, un kallawaya, un camba y un amante de la música.
“La película refleja lo que sucede a diario en un hospital como el Obrero. Decenas de personas se internan, comparten habitación y hacen amistad. Y eso, al final, es lo que cura más que las medicinas”, resume Piñeiro.
Y de ello lo saben dos de los protagonistas del filme. Carlos Andrade Viscafé (80) y Omar Duranboguer (73), quienes cayeron en más de una oportunidad en las salas del Obrero. “Unas cinco veces he caído aquí, pero siempre salí renovado; no sólo físicamente, sino espiritualmente”, asegura Andrade.
Para los productores, la película ayuda, además, a derribar los mitos que se tejen en torno a las personas de la tercera edad, ya que en el filme se puede apreciar el talento de cuatro adultos mayores que debutan en el mundo escénico. “Y lo hacen con una calidad que nos impresionó y que de seguro dejará sorprendido a más de uno”, dice Piñeiro.
La historia de Hospital Obrero es simple. Pedro Murillo, un viejo p’ajpaku, se interna de emergencia en el nosocomio. Allí comparte habitación con otras cinco personas, la mayoría ancianas, que se encuentran bordeando el final de sus vidas. La amistad surge entre estos personajes, en especial entre Murillo y el “Camba”. A partir de allí se desprenden vivencias dentro del hospital y alguna que otra “travesura”.
La producción marca el debut en el mundo del cine del 95% del equipo técnico y de los actores que participaron en la filmación. Sin embargo, fue la búsqueda de los protagonistas la que tomó más tiempo de los productores.
Claro, en este proceso la metodología fue diversa. “Un día me subí a un taxi. Ni bien observé el rostro del conductor y luego de cruzar unas palabras con él, supe que debía ser El Profe, recuerda Monje. Se trata de Carlos Andrade Viscafe, quien a sus 80 años decidió participar del proyecto.
“Me recibieron con cariño y me dieron unos cursillos de teatro (dictados por Soledad Ardaya y María Teresa Dal Pero). Nunca en mi vida me había pasado algo similar. Ahora dentro de mi familia he subido de grado, pues... Con más cariño me tratan desde que saben que voy a salir en el cine”, suelta jocoso Andrade.
Más serio es el maestro jubilado de Artes Plásticas, Omar Duranboger (73), quien con una voz pausada y grave asegura que el destino lo llevó a volver al arte. “Yo estaba leyendo en mi lugar de recreo, El Prado, cuando dos jóvenes se aproximaron para darme un volante que anunciaba la búsqueda de actores. Me interesó, pero perdí el papelito. A los días, en el mismo lugar, otros dos jóvenes me entregaron otro volante. Esta vez no lo perdí”, dice.
Duranboger confiesa que Hospital Obrero le brindó la oportunidad de creer en su talento una vez más. “Quizás sin saberlo, estos jóvenes cineastas han rescatado a un grupo de hombres que estábamos con el documento de defunción bajo el brazo, a aquellos que la sociedad marca como de la ‘tercera edad’ y los tacha de inservibles”, manifiesta.
Los afiches llegaron también a manos del riberalteño Martín Joffré, quien no pensó dos veces antes de responder al desafío.
En cambio, a Antonio Mendieta Eid (59) lo convenció en la calle una frase singular. “¿Quieres ver a tu abuelito en pantalla grande?”, se leía en uno de los afiches que fueron pegados por los productores en la plaza Abaroa.
“El mayor logro de la película es que, al basarse en la amistad, logró crear un lazo entre nosotros”, explica Mendieta, el único de los adultos mayores del filme con experiencia en el cine. Participó en Los Andes no creen en Dios y en El corazón de Jesús.
El ojo de Piñeiro, en cambio, se fijó en otro taxista, Carlos Barrios, quien actualmente se desempeña como radiooperador de una empresa de radiotaxi.
La filmación realizada en el Hospital Obrero durante 10 días no estuvo exenta de dificultades para todo el equipo. “No fue fácil. Decidimos respetar absolutamente la vida y la rutina del Obrero. Hubo casos en los que teníamos todo montado para rodar, pero aparecía una camilla y debíamos desmontar rápidamente todo”, señala el director de la pieza cinematográfica. Y claro, los enfermos internos en este nosocomio, así como enfermeras y doctores, participaron de extras en el rodaje.
Mimetizarse con el ambiente les acercó a las historias de drama que se vive en los hospitales. “Un día, cuando filmábamos cerca de Emergencias, no pudimos evitar oír los alaridos de un hombre que salían de esa sala”, narra Monje. “Al final del rodaje, todos nos prendimos de esas ganas de vivir que transmiten los internos. Allí se ama más la vida y por eso es un lugar especial”, concluye.
Ficha técnica
Título: Hospital Obrero Director: Germán Monje Guión: Juan Pablo Piñeiro Estreno: 2 de julio
Los protagonistas de la película
Omar Duranboger (profesor) Encarna el papel protagónico: Pedro Murillo, un p’ajpaku que llega hasta el hospital debido a su problema de alcoholismo. Duranboger debuta en el cine con esta producción. Sin embargo, conoce los recovecos del Obrero, donde fue internado en varias oportunidades. “Luego de una huelga de hambre del magisterio llegué a estas salas. Era 1983 y me trataron con electroshock”, narra.
Antonio Mendieta (jubilado bancario) De los actores adultos mayores, es el que cuenta con más experiencia. Actuó en dos películas nacionales. En Hospital Obrero interpreta a Wálter Paco, un funcionario bancario a quien le diagnostican diberculitis. Su mujer lo abandona. “Cuando escuché el nombre de la enfermedad pensé que me engañaban. Había sido una cosa seria”, señala.
Carlos Barrios (operador de radiotaxi) Paradojas del destino, semanas después de interpretar a Humberto Foronda (El Gordo),quien en el guión sufre de diabetes, a Barrios le diagnosticaron la misma enfermedad. El Gordo es una especie de jilakata de la habitación, ya que se interna frecuentemente en el Obrero y es el que presenta a los nuevos pacientes. Las cuecas son su pasión.
Martín Joffré “Aún no hemos descubierto a qué se dedica”, asegura Juan Pablo Piñeiro, al referirse a Joffré, quien en el filme encarna al riberalteño Carmelo Suárez (El Camba). Este personaje, enfermo de Chagas, llega hasta el Hospital Obrero en busca de su hija (interpretada por Soledad Ardaya), una enfermera que trabaja en este nosocomio. Allí se renuevan sus lazos.
Carlos Andrade Viscafé (taxista) Es el más asiduo visitante al Hospital Obrero (“al menos cinco veces he caído”) y en la película encarna al ex entrenador de fútbol y profesor Serafín Aguilera (El Profe). Este personaje llega hasta el hospital aquejado por un cáncer. Andrade fue contactado por el director del filme para participar en la filmación mientras trabajaba en su taxi.
Soledad Ardaya (actriz) Actriz de teatro y de cine (Sena/Quina y Di buen día a papá), Ardaya interpreta en este filme a la hija de Carmelo Suárez, una de las enfermeras que trabajó en el Hospital Obrero. Además de actuar en esta producción cinematográfica, Ardaya se encargó de brindar talleres de actuación a los protagonistas de la cinta. A ella se sumó María Teresa Dal Pero.
Mauro Alwa (estibador) Un accidente en el camino a Yungas obliga al kallawaya Gregorio Mamani —interpretado por Alwa— a ser internado en el nosocomio. Sin embargo, Mamani utiliza sus conocimientos herbarios para curar sus heridas. Según el novel actor, quien además es escritor —su poema se publica en el Ilustre Desconocido— se dedica a trabajar como estibador.