El golpe rompe 40 años de democracia continua PERFIL • El Mandatario derrocado proviene de la clase empresarial de Honduras. Su carrera política despegó en 1970 con el Partido Liberal.
TODAVÍA EN EL PODER • Zelaya declaraba que la consulta se realizaría, sin considerar que en horas sería derrocado.
La detención y deportación a Costa Rica del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, por las Fuerzas Armadas rompe un período de casi 40 años durante el cual ningún presidente constitucional vio interrumpido su mandato en el país centroamericano.
El último presidente constitucional de Honduras cuyo mandato se vio interrumpido fue Ramón Ernesto Cruz, que fue objeto de un golpe de Estado por parte de los militares el 4 de diciembre de 1972, cuando llevaba cerca de un año al frente del país. El orden constitucional no se recobró hasta 1982.
El gobernante hondureño derrocado, del Partido Liberal pero considerado por muchos como un populista que estableció lazos con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y otros gobiernos izquierdistas, nació en Catacamas, en el departamento norteño de Olancho, el 20 de septiembre de 1952.
Hijo de un hacendado local, cursó estudios con los salesianos en Tegucigalpa y luego estudió Ingeniería Civil en la Universidad Autónoma de Honduras, pero abandonó la carrera en el segundo curso para trabajar.
Afiliado al Partido Liberal en 1970, entre los años 1980 y 1986, Zelaya coordinó la campaña de los Movimientos Liberales en los departamentos de Olancho y Colón. En las elecciones legislativas de 1985 fue elegido diputado y fue reelegido en 1989 y 1993.
Coincidiendo con su etapa en el Legislativo, entre 1987-94 no dejó el mundo empresarial y fue miembro del Consejo Hondureño de la Empresa Privada y de la directiva del Banco Sogerín, y presidió la Asociación de Industriales de la Madera.
En la primera mitad de 1994, el presidente hondureño Carlos Roberto Reina lo nombró ministro y director ejecutivo del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS). Su labor al frente del FHIS le valió el reconocimiento de los gobiernos de Reina y de Carlos Flores, además del nombramiento como alcalde mayor por la Asamblea de Alcaldes hondureños (1997), entre otros reconocimientos recibidos.
Tras el paso del huracán “Mitch” en 1998, que dejó 6.500 muertos y destruyó más del 60% de la producción agrícola e infraestructura vial, creó un programa para que las comunidades afectadas elaborasen Planes de Inversión Social Municipal.
En 1999 renunció al FHIS, en la que puso en marcha más de 9.000 proyectos de inversión social, para emprender su carrera por la Presidencia.
Pero en las primarias liberales de diciembre del 2000 quedó en tercer lugar, por detrás de Rafael Pineda y de Jaime Rosenthal.
Cuatro años después, en octubre del 2004, volvió a aspirar por la candidatura liberal para la Presidencia hondureña y en enero del 2006 obtuvo el cargo.
El 2008 incorporó a su país a la ahora llamada Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), promovida por Venezuela. Su mandato concluía el 2010.
Desde noviembre pasado ha impulsado una iniciativa para llevar a cabo un referéndum con el fin de reformar la Constitución, consulta que fue declarada ilegal por el Tribunal Supremo y por el Parlamento, pero que se empeñó en mantener, lo que culminó en el golpe. Tegucigalpa, EFE