La familia de Michael Jackson planeaba ayer tributos funerarios alrededor del mundo para el ícono del pop, mientras su médico negó haberle suministrado un potente analgésico poco antes de su inesperada y todavía misteriosa muerte hace cuatro días.
Los Jackson se reunieron con el reverendo y activista Al Sharpton para discutir los planes de un homenaje a la estrella, que murió repentinamente el jueves a los 50 años dejando al mundo entero en “shock”.
Pero en el frente polémico de esta muerte, el médico de Jackson, el cardiólogo Conrad Murray —figura crucial en la investigación sobre las causas exactas del paro cardiaco que detuvo el corazón del artista—, negó haber suministrado analgésico alguno al cantante de Thriller poco antes de su muerte.
El presidente de EEUU, Barack Obama, envió un mensaje de condolencia a la familia del ídolo, atrincherada en su casa del suburbio de Encino.
Mientras continuaban los homenajes callejeros de los admiradores del músico en el mundo, en Los Ángeles la televisora Black Entertainment Television convirtió el domingo una premiación anual de su cadena en un tributo a la superestrella “que ayudó a tender un puente” entre las divisiones raciales. Los Ángeles, EEUU, AFP