Un reporte del Banco Central de Bolivia señala que la Inversión Extranjera Directa en el primer trimestre del 2009 cayó en un 58,7% respecto al mismo periodo del año anterior, es decir que de 251,9 millones de dólares que llegaron al país entre enero y marzo de la gestión pasada, en similar periodo de este año las empresas foráneas sólo gastaron en el país 103,9 millones de dólares, 148 millones menos.
Aunque no hay un pronunciamiento oficial de las autoridades del área económica, el 6 de mayo, ante un auditorio académico —en la Universidad Privada Boliviana— el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, destacó que la inversión extranjera directa “continuó llegando al país confiando justamente en los indicadores macroeconómicos que tenemos”. Esa afirmación entra en contradicción con la opinión del analista Napoleón Pacheco, quien considera que la inversión extranjera caerá hasta fin de año, debido a la inseguridad jurídica del país, al ambiente político de elecciones y por la nueva Constitución Política del Estado (CPE) que —en su criterio— pone dudas sobre el respeto a los derechos de propiedad.
El informe del Banco Central sobre la Balanza de Pagos va más allá del análisis de los primeros tres meses del 2009 respecto al 2008 y hace una relación desde 1985, pero hace especial énfasis en lo sucedido en los años de la capitalización de las empresas de hidrocarburos, transporte y telecomunicaciones.
Ese proceso tuvo altibajos en materia de inversión, pero analistas y empresarios consultados por La Razón coinciden en la importancia de la Inversión Externa Directa para dinamizar la economía porque repercute directamente en el PIB, aunque la política económica del Gobierno es impulsar la inversión pública, es por eso que para este año se han presupuestado 1.800 millones de dólares, además de los 1.000 millones para YPFB.
Más allá de las orientaciones de los gobiernos, las autoridades deberían velar por el fortalecimiento de la economía. La reducción de la Inversión Extranjera no significa otra cosa que proyectos paralizados o a media máquina y esto afecta a la capacidad de captar recursos y por tanto ahorro, el mismo que sustenta la inversión pública.