Micheletti no cede y recorta libertades La presión de la comunidad internacional crece. El plazo de la OEA para restituir a Zelaya vence el sábado. España, Francia, Italia y Colombia llamaron a sus embajadores. Washington dice que no negociará con el Gobierno de facto.
Con aval del Congreso, el presidente de facto endureció el toque de queda. Dice que no negociará el retorno de Zelaya. La comunidad internacional también presiona.
El nuevo Gobierno hondureño insistió ayer en que, con "la fe en Dios", logrará el reconocimiento internacional para "subsistir" en el poder por seis meses, mientras el Congreso, que el domingo nombró presidente a Roberto Micheletti, reforzó el toque de queda vigente en el país al restringir aún más durante la noche las garantías constitucionales de libertad personal, asociación, circulación y tiempo de detención.
Durante el día, la comunidad internacional aumentó la presión sobre el gobierno de Micheletti, a medida que se acerca el fin del plazo otorgado por la OEA para que el mandatario Manuel Zelaya sea restituido (este sábado).
Zelaya pospuso su regreso a Tegucigalpa, previsto para hoy, para no "entorpecer" la gestión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que dio el miércoles un plazo de 72 horas al Gobierno de facto para que restaure el orden democrático.
En tanto, el Gobierno instalado en Honduras decidió no ceder en su posición. Acusó a Zelaya de violar la Constitución y pretende encarcelarlo. En una entrevista con la AFP, Micheletti aseguró que su país no va a "negociar nada" con la OEA, porque Zelaya "nunca va a retornar al poder" en Honduras.
"Nosotros no podemos negociar nada", dijo tajante tras el ultimátum de 72 horas que le ha dado la OEA para que restituya a Zelaya en la presidencia del país so pena de ser expulsado de la organización interamericana, algo que no ocurre desde 1962, cuando fue expulsada Cuba.
Además, declaró que el “tiempo corre a su“favor” para “ entregar a tiempo la información que tenemos de todos los errores que cometió el ex presidente Zelaya a los países amigos que en estos momentos tienen duda de lo que aquí pasó”, dijo.
Hasta el momento su posición no ha sido considerada; ayer nuevamente la comunidad internacional dio señales de rechazo al Gobierno reciente.
Los gobiernos de España, Italia, Francia y Colombia decidieron ayer llamar a consultas a sus embajadores en Honduras.
En tanto que el Gobierno de Estados Unidos analiza si calificar el golpe contra Zelaya como "militar" (algo de lo que dependerá el futuro de su ayuda exterior a Honduras, según la Ley de Ayuda al Extranjero), cree más oportuno mantener al suyo sobre el terreno para contribuir en la búsqueda de una solución.
No obstante, Washington decidió suspender ayer su cooperación militar con Honduras, donde tiene a unos 800 efectivos en la base militar de Soto Cano.
A todo esto se suma el anuncio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial de suspensión de créditos y desembolsos para el país centroamericano en crisis.
El plazo de la OEA vence el sábado próximo y si el Gobierno hondureño no cumple el pedido del organismo de restaurar el orden democrático en ese país, se aplicará el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana del 2001 para suspender a Honduras del organismo regional, lo que conlleva a su aislamiento diplomático, económico y político.
Por otro lado, Micheletti destituyó a los embajadores de Honduras en la ONU y la OEA, amplió el toque de queda y restringió más las libertades en ese país, con aval del Congreso.
Mientras que Zelaya, desde Panamá, suspendió a los embajadores hondureños Roberto Flores, en EEUU, y Ramón Custodio, en Bruselas. Con datos de EFE, AFP, El País de Madrid y BBC