Alguien dijo por ahí que los jóvenes ya no leen el periódico. ¿Será porque no lo tienen a la mano? Mi caso es otro, gozo del privilegio de tener un ejemplar sólo para mí. Todos los días, más o menos a las 9.00, llega mi “correspondencia diaria” y me la entregan en mi curso.
Eso pasa porque soy la única integrante que está participando de la tercera versión de La Razón de los Estudiantes. Y me atrevo a asegurar que muchos jóvenes tienen interés por conocer las diferentes secciones que se publican en el periódico.
El alboroto empieza cuando todos me rodean, unos me piden Marcas, otras la revista Mía, no falta quienes desean ver las páginas sociales y quienes quieren ponerse al día en el acontecer político, económico y cultural. ¡Así que no se diga que no leemos el periódico!