Un periodista de La Razón ¡¡¡no se desanima!!! Se leía en la guía que nos obsequiaron al comenzar la experiencia como periodistas estudiantiles, frase que tomamos muy en cuenta, hasta hoy, que termina el proyecto.
Fue un tiempo valioso. Aprendimos a ser seguros, unidos, sociables y dejamos el temer; incluso a resumir y redactar cualquier texto. No niego que fue complicado entrar al mundo de la Comunicación, ya que muchas personas no cooperaban y hasta nos miraban como farsantes y no nos respetaban.
Gracias al profe que pedía permiso para salir del colegio, feliz y confiado de que podíamos hacerlo bien, y a la facilitadora que nos brindó su apoyo y compartió su conocimiento, así como su amistad. Con cuánto cariño vamos a recordar este tiempo. ¡De verdad! ¡¡Gracias Milenkiña!! No te olvidaremos.