“Un cambio de aceite por favor señor”, dice Javier Mamani al encargado del mantenimiento de su vehículo, quien cumple con la tarea cada dos meses. Pero esta actividad daña al medio ambiente.
“Cuando el humo que sale del escape es plomo oscuro, es que el aceite necesita un cambio urgente”, añade Medina.
Sin embargo, el conductor no considera el peligro de esta tarea y es que el aceite de carro puede dañar el medio ambiente y la salud humana si es desechado de manera inadecuada.
Como periodistas de La Razón de los Estudiantes visitamos talleres de mecánica y tornería en el sector Santiago Segundo (El Alto) y comprobamos que la mayoría de los mecánicos tiran al suelo y las alcantarillas los aceites que sacan de los coches.
Esta situación es tan grave que, según un estudio de impacto ambiental de la dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía de El Alto, sólo en esta zona, mensualmente son vertidos unos 3.000 litros de aceite de motor “sucio”.
Los mecánicos consideran que este procedimiento es bueno porque impide que el polvo de las vías sea esparcido con el viento y porque evita la presencia de alimañas; “este aceite es bueno para lugares más calientes, se untan las paredes y las moscas no se asoman”, dice Evaristo, dueño de la mecánica A&J.
Sin embargo, el aceite el negro es altamente contaminante y peligroso para la salud.
La ingeniera química Jahel Murillo nos explicó que “el aceite quemado posee CO2 (dióxido de carbono, gas de efecto invernadero principal detonante del calentamiento global) y CO (monóxido de carbono, gas altamente nocivo y venenoso)”.
Estos químicos dañan el entorno y pueden causar intoxicaciones a las personas que están en contacto con el líquido.
“Quienes trabajan en las mecánicas no entienden que no deben tirar el material inservible, echan el aceite al suelo es como si se estuvieran matando todas las posibilidades de vida animal y vegetal”, protesta una vecina de la zona alteña.