Fue el negro más influyente en EEUU, hasta que llegó Obama Michael Jackson rompió la barrera del color en EEUU. Fue el primer afroamericano en aparecer en un video de la cadena musical MTV. A pesar de que intentó borrar su color, la comunidad negra lo convirtió en una figura histórica de su raza.
TRIBUTO • Miles de afroamericanos rindieron el miércoles un homenaje a Jackson, en el Teatro Apollo (Nueva York).
Michael Jackson fue más que el rey del pop. Era una leyenda que rompió la barrera del color en EEUU. No sólo fue reverenciado por los de su misma raza, también lo fue por los blancos de su país y por los habitantes en el resto del mundo que, hasta su aparición, nunca tuvieron un objeto de culto negro con toda esa dimensión.
“Michael hizo posible que se aceptara a una persona de color. Mucho antes de que existiera (el golfista) Tiger Woods, (la presentadora de Tv) Oprah Winfrey y ahora con la llegada de Barack Obama (presidente de EEUU). Él hizo con la música lo que otros después hicieron con el deporte, la televisión y la política”, manifestó el reverendo de piel oscura Al Sharpton, un renombrado líder del movimiento de los derechos civiles en los EEUU.
“Es uno de los motivos por los cuales Obama es presidente”, declaró el ídolo del hip hop Sean “Diddy” Combs en la velada de los premios BET. “Comenzó a cambiar la forma en la cual son percibidos los negros en el mundo”.
En el pico de su gloria, Michael batió todos los récords de venta con un mensaje optimista: “negro o blanco, no importa”, en su canción en 1991 Black or White.
El hombre que en un momento de su vida decidió dejar de ser negro fue, sin embargo, el primer negro que llegó masivamente a la televisión estadounidense, a través de videos musicales. Fue un paso más en la quiebra de la frontera racial que durante muchos años ha dividido este país: Jackson fue el primer afroamericano en aparecer en un video de la MTV. Tanto éxito tuvieron Billie Jean y Beat it que la compañía no pudo ignorarlo. El camino para el estrellato de Thriller acababa de ser pavimentado. Niños negros y niños blancos imitaban los pasos de baile moonwalk del rey del pop, mientras miraban embobados la pantalla de la televisión. En hogares negros. En hogares blancos. En todos se tarareaban y se silbaban los números uno del genio negro.
Toda una generación creció a la sombra de los movimientos pélvicos del cantante, como antes lo habían hecho millones de estadounidenses con Elvis Presley. Como antes lo hicieron bajo los ritmos locos del grupo de The Beatles. Pero esta vez existía una diferencia. El color de piel del ídolo era el mismo que el de la minoría que hasta apenas unos años antes había vivido bajo la segregación racial. Comenzaba la década de los 70 y la comunidad negra tenía por primera vez un símbolo propio, más allá de lo que quisiera hacer con su vida a lo largo de los años. En el video Black or white Michael Jackson canta: ´No voy a gastar mi vida siendo un color´. Puede que el cantante intentase borrar el color de su vida, pero para los de su misma raza su color era importante. Les decía que se podía llegar allí donde sólo los blancos llegaban; sus gemidos y sus susurros melódicos no sólo llenaban sus sueños, sino también los de los chicos blancos.
La muerte pone las cosas en su sitio, él era negro. A pesar de la renuncia pública a sus rasgos y de sus esfuerzos por aclarase la piel, él era negro. Y los negros hacen suyos a sus muertos. Harlem le perdonó su nariz operada, su ridículo pelo alisado y le rindió un homenaje la anterior semana en el teatro donde se convirtieron en celebridades los negros del jazz en tiempos en los que se les tenía prohibido tocar o cantar en lugares donde estaban blancos: el Teatro Apollo de Harlem.
De ahí que esa despedida popular en el templo de la música negra tuvo un carácter más de recibimiento que de adiós. Dividir la música por razas es injusto e inapropiado, pero no se trata de color, sino de cultura, y esa es la que dio el inicio del pequeño de los Jackson Five. Su capacidad de conectar con el ritmo interior del pueblo, para hacer bailar a la gente, para inventarse una coreografía que logre interiorizarse por todos los ciudadanos americanos, es una música talentosa.
Después de declarar a Michael Jackson como una “figura histórica”, Al Sharpton señaló que no existe controversia posible que pueda borrar este último suceso. “Espero que él reciba el respeto que merece, sus defectos no fueron mayores que sus fortalezas y los días que hubiéramos deseado que nunca existiesen no superan a los otros tantos días de felicidad que nos brindó”. Con datos de El Universal, AFP y El País de Madrid.
“Sus defectos no fueron mayores que sus fortalezas (...) y no superan a los otros tantos días de felicidad que nos brindó”. Al Sharpton, líder afroamericano.