El mundo vive una verdadera psicosis, alimentada por información de las instituciones de salud de todos los países, a la cual se ha sumado la Organización Mundial de la Salud declarando a la Gripe A (H1 N1) una pandemia. En nuestro país, de 9 casos el 13 de junio, 14 días más tarde los casos suben a 30. Triste, preocupante. Cierto. El Ministerio de Salud ha anunciado que contratará 800 médicos, esperemos que sean nacionales, para ubicarlos en los puntos de más riesgo. Como siempre, la medida que parece acertada, se demora en su aplicación. Parecería haber un ministro que sabe lo que tiene que hacer, pero una burocracia pública ineficiente para actuar con rapidez.
Pero, las gripes bolivianas, aunque están a diario en las noticias, no tienen una respuesta inmediata. Veamos algunas de ellas.
Primero, los accidentes de carretera. Hace apenas una semana uno entre Cochabamba y La Paz , que dejó 12 muertes y 13 heridos. Dos días más tarde, dos muertos en una carretera del altiplano. Probablemente en lo que va del año, deben haber muerto más de 100 personas y dejado centenares de heridos y probablemente gente afectada por el resto de su vida. ¿Se conmueve el aparato público ante esta verdadera endemia? Parecería que no. Hay movilizaciones de dos o tres días, con mucho show, en los feriados largos o asociados a festejos tales como el Carnaval y luego, siguen las muertes.
Segundo, la inseguridad ciudadana. Ella crece cada día en las ciudades del eje central, a ello se suman los secuestros “express” con víctimas de todas las edades y la respuesta pública es una actitud de indiferencia. En contraste, se hace un montaje publicitario todos los días del caso “terrorismo” en Santa Cruz, más como un pretexto para amedrentar a decenas de ciudadanos que, con medidas reales para reducir la inseguridad, pese a que ésta incluso afecta a zonas “oficiales” como es la ciudad de El Alto. Otra endemia.
Tercero, se da otro caso de gripe masiva, altamente destructiva de las instituciones públicas. Se esgrime el látigo de la lucha anticorrupción, antisegregación, antitodo, para destruir todo el aparato del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, todo el sistema regulatorio, de la Contraloría General de la República y ahora parece iniciarse en las cooperativas de servicios públicos. El caso Cotel, ¿no será un globo de ensayo, para dar lugar al control de las comunicaciones públicas y privadas?. Ya Entel está bajo el control del “Gran hermano”, en la definición dada por Orwell.
Cuarto, ahora la nueva endemia es la desaparición de nuestra historia. Ya la nueva CPE ha establecido 36 naciones, la República ha sido borrada de los documentos oficiales, existe toda una papelería pública que, basada en el D.S. 0048/09 establece que la denominación oficial actual es Estado Plurinacional Bolivia. Parecería que no han cambiado el nombre de Bolivia, por tener su origen en el nombre del libertador Bolívar, y cambiarlo, implicaría crear malestar con el digitador actual de la política nacional.
Como parte de este afán de hacer desaparecer nuestra historia, para reescribirla. Parecería que el país recién nace con la nueva CPE, y todo lo anterior, es el resultado de mentes con tradición colonizadora. Por ello, los decretos que se emiten en la actualidad, tienen nueva numeración que parte con el 001. ¿Desaparecerá todo el resto? Sin embargo, los que elaboran estas medidas y exigen su aplicación tienen apellidos de origen italiano, incluso algunos “ic”, francés, belga, español. ¿No los harán desaparecer a ellos en algún momento?
Pero la última gripe endémica, parecería ser la aparición del fantasma de la “Abya Yala”. Que aparece en una carta reciente a los indígenas del Perú. Aparentemente deberán desaparecer los países del Sur, para dar lugar a un conglomerado americano “Abya Yala”, dominado por los que precedieron la etapa colonial. El reciente feriado nacional, por el 21 de junio, confirma la presencia de esta poderosa gripe. ¿Habrá vacuna contra ella?