Hace un mes atrás, un dirigente sindical fabril afirmaba que sus puestos de trabajo corrían el riesgo de cerrarse si es que los Estados Unidos no reponían el ATPDEA.
Luego que el Gobierno norteamericano confirmó la suspensión de dicho beneficio, es inminente la pérdida de muchos puestos de trabajo; todavía no se los ha cuantificado, pero por información de prensa, se dice que una de las más grandes empresas nacionales en el transcurso de los últimos meses redujo su personal en 2.000 trabajadores, entre obreros, técnicos, ingenieros, administrativos, etc. Otras empresas tenían contratados a muchos talleres para que confeccionen prendas de vestir, sobre todo de lanas de camélidos. Esos talleres también se verán afectados.
Se dice que un mercado puede sustituir a otro. Algunos empresarios intentaron, hace aproximadamente 10 años, abrir el mercado argentino y brasileño, pero se encontraron que en esos países, —los más grandes de nuestro continente—, también producían las mismas prendas en escalas mayores y, por lo tanto, con costos unitarios más bajos. Es más, los productores de esos países competían con el nuestro en el mercado norteamericano.
Existen los mercados alternativos, sobre todo en Europa, pero son muy pequeños y fácilmente saturables. Generalmente a estos mercados acceden con sus productos algunas organizaciones sociales como las de productores de café, quinua, etc.
En el país existe un déficit de empleo desde la década de los 70, por fijar una época. Las personas que no pudieron encontrar un puesto de trabajo en el sector moderno se convirtieron trabajadores por cuenta propia, es decir informales. Esta situación, al parecer, es una de las razones de nuestra pobreza. Por ello, una de las principales tareas que tiene el país, es crear nuevos puestos de trabajo, de aquellos denominados dignos, es decir, empleos con seguridad social, permanentes, con salarios que garanticen la reproducción de la fuerza de trabajo del trabajador como cabeza de familia. Con base en esta idea, muchas instituciones realizan actividades con la finalidad de crear una política de empleo. Es el caso de LABOR, que realizó una nueva lectura del sector informal, de la OIT que apoya en la formulación de una política de empleo, de INASET que propone una política nueva de empleo, etc. Es más, existen otras instituciones que están invirtiendo tiempo y recursos humanos y económicos con la finalidad de concertar, de forma tripartita, una política laboral generadora de empleo.
Todos estos esfuerzos no darán resultado si los actores sociales no cumplen con su rol: Los empresarios invirtiendo, los trabajadores esforzándose por ser más productivos (capacitándose, etc.), las ONG apoyando con investigaciones para mejorar la producción, capacitando a los trabajadores, difundiendo sus derechos, el Estado logrando acuerdos para que los productores tengan oportunidades de comercializar, los sindicatos acordando con los empresarios mejores condiciones laborales. Si uno de los actores no actúa correctamente, entonces no se podrá crear puestos de trabajo.
Pero existen actores y actores, si una ONG deja de capacitar a los jóvenes en una determinada ciudad, eso no sería tan grave. Pero si el Estado deja de hacer su tarea, como sucedió con el ATPDEA, entonces, tenemos un problema de grandes proporciones. Los esfuerzos por concertar una propuesta de creación de empleos se vienen abajo.
Rodolfo Eróstegui es economista y del Tigre ¿campeón?