Después de la votación del domingo para renovar parcialmente el Congreso en Argentina y pese al tiempo que falta para las elecciones presidenciales, el ambiente político ya está posicionando a sus protagonistas, y es posible que el “kirchnerismo” no sea una opción.
No es posible considerar con exactitud hasta dónde alcanzarán los efectos de la dura derrota que el oficialismo ha tenido en las elecciones legislativas del domingo pasado en Argentina. Lo que sí se puede afirmar —y ha sido comentario generalizado en Argentina y el mundo— es que, por primera vez, el “kirchnerismo” ha recibido un fuerte golpe político. Hasta el domingo último se seguía afirmando que Néstor Kirchner jamás había sido batido en una lid electoral, lo que era extensivo a su esposa, la ahora presidenta de la república vecina, Cristina Fernández.
Lo cierto es que la actual administración argentina está pasando por momentos muy delicados, de rechazo en importantes círculos de producción, y que la Presidenta se ha convertido en el blanco de todos los ataques de la oposición porque asume decisiones riesgosas —que se supone son consultadas con Néstor Kirchner— y ha llegado a enfrentamientos, de cierta forma imprevistos, con poderosos sectores de la economía como es, fundamentalmente, la agroindustria. El campo, la tierra, desde siempre, ha sido el gran sostén de la economía argentina y su poder es innegablemente significativo.
Se le ha criticado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, además, sobre una indisimulada simpatía por actitudes de corte populista, afín con algunos gobiernos latinoamericanos, que gozan de renombre internacional pero que no demuestran eficiencia en el manejo de la cosa pública. Los antecedentes del populismo peronista, que calaron tan hondo y con tan magros resultado en Argentina, hacen que estas reiteradas tendencias llamen a la desconfianza entre los empresarios y que no alienten a la inversión externa, siempre necesaria en nuestros países.
¿Quiénes son las figuras que aparecen en el horizonte político argentino como posibles candidatos presidenciables en el 2011? ¿Quiénes pueden reemplazar a este populismo que desencanta en una nación que siempre ha aspirado a grandes destinos? Desde luego que está en lugar destacado el actual alcalde de Buenos Aires, el acaudalado dirigente derechista Mauricio Macri, quien triunfó en los últimos comicios, con algunos de sus candidatos como Francisco de Narváez y Gabriela Michetti. Pero, además, tiene todas las opciones para terciar el actual vicepresidente de la República, Julio Cobos, de la Unión Cívica Radical, alejado desde hace mucho de la presidenta Fernández. Y no se puede descartar a quien representa al peronismo disidente, que es el ex corredor de Fórmula 1, Carlos Reutemann, un hombre con carisma e ídolo popular. A los tres precedentemente citados se pueden agregar otros en lo que queda por delante, como la combativa Elisa Carrió.
El hecho es que la derrota oficialista ha sido tan significativa que ha producido que Néstor Kirchner renuncie a la dirección del Partido Justicialista, luego de reconocer su derrota frente a De Narváez, desconocido hasta hace muy poco en el ámbito político argentino, además de extranjero. Y ha producido también la renuncia de la ministra de Salud, Graciela Ocaña, y una sucesión de cambios que se darán en estos días.
Esto significa que, pese al tiempo que falta para las presidenciales, el ambiente político ya está posicionando a sus protagonistas, y es posible que el “kirchnerismo” no sea una opción.