Transformers 2: la venganza de los caídos carece de una trama coherente. Los personajes humanos no están bien desarrollados y hay un exceso de efectos especiales. A pesar de ello, la película funciona y entretiene.
Hay que reconocerlo: no será nunca una candidata al premio Óscar, más allá de la parte técnica. La trama no es muy congruente. De hecho, en algunos puntos contradice lo planteado en la primera película. La mayoría de los diálogos de los personajes humanos están plagados de clichés típicos de Michael Bay.
Si los diálogos humanos son malos, peores aún son los de los robots. Cada uno de ellos habla como personajes estereotípicos de una historieta. Pero, eso es lo que es Transformers, un cómic de acción trasladado a la gran pantalla. Las frases cursis funcionan porque las pronuncia un robot de 10 metros de alto o por un adolescente flacucho.
¿Para qué pedir más? Quizá una bella actriz. Bay cumple con ese pedido. No hay mujeres feas en la película. Incluyendo a la protagonista, Megan Fox, cada una de las mujeres que se ven son sensuales, jóvenes y sonrientes.
Es un filme hecho por y para varones con la mentalidad de adolescente. Las explosiones abundan, al igual que los robots. También, para quienes criticaron la falta de Decepticons y Autobots en la primer entrega, el director preparó un bufete con más de 15 creaciones digitales. Algunas sólo están allí para ser hechas pedazos, pero eso es lo que sirve.
La secuela del filme Transformers no es nada más que una superproducción divertida donde todo es grande. Es para quienes amaron la serie. Es una cinta para quienes disfrutan de la adrenalina pura y para quienes quieren volver a escuchar “Autobots, transformense y avancen”.